Diaba Konaté, exintegrante de las selecciones juveniles de Francia y jugadora universitaria en Estados Unidos explicó que le habría gustado representar a Francia en los Juegos Olímpicos de París, pero que el reglamento sobre el uso del velo se lo impedía.
Durante una conferencia de prensa organizada por organizaciones de defensa de los derechos humanos, Diaba Konaté declaró que, a pesar de su pasión y sus habilidades deportivas, no podía jugar en Francia al más alto nivel llevando el hiyab. Manifestó que le resulta profundamente frustrante que se le impida representar a su país debido a su identidad religiosa y afirmó que el deporte debería estar abierto a todas las personas.
La cuestión se enmarca en las normas francesas relativas a la laicidad. Para los Juegos Olímpicos de París 2024, las autoridades francesas prohibieron a las atletas francesas llevar el hiyab durante las competiciones, mientras que el Comité Olímpico Internacional indicó que las atletas extranjeras sí podían llevar el velo en la Villa Olímpica y participar en los Juegos.
En el ámbito del baloncesto francés, la Federación Francesa de Baloncesto (FFBB) introdujo en diciembre de 2022 una norma que prohíbe, en todos los niveles y categorías, el equipamiento que conlleve una «connotación religiosa o política». Organizaciones de defensa de los derechos humanos consideran que esta disposición tiene, entre otras consecuencias, la de impedir que las jugadoras musulmanas que llevan hiyab participen en las competiciones.
Esta postura contrasta con la de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA), que en 2017 eliminó la prohibición de ciertos tipos de cubrecabezas, permitiendo así el uso del hiyab siempre que se cumplan las normas de seguridad adecuadas.
La Sport & Rights Alliance, que agrupa, entre otros, a Human Rights Watch y Amnistía Internacional, ha solicitado el levantamiento de estas restricciones. En marzo de 2024, más de 80 atletas también firmaron una carta instando a la FFBB y a la FIBA a poner fin a la prohibición francesa.
Timothée Gautier, entrenador de baloncesto en la región parisina y cofundador del colectivo «Basket pour Toutes», declaró por su parte que algunas jóvenes habían abandonado el baloncesto debido a esta situación. En su opinión, esto puede repercutir en su actividad física y en su bienestar.
El debate se centra, pues, en la aplicación de las normas francesas de laicidad en el ámbito deportivo, mientras organizaciones de defensa de los derechos humanos y varios atletas cuestionan sus efectos sobre las deportistas musulmanas que llevan hiyab, informó Arab News.