El descubrimiento de crisoles con una antigüedad de 1.100 años ha dejado perplejos a los expertos, ya que evidencia la presencia de una técnica metalúrgica totalmente inesperada en la China medieval. Se cree que esta técnica fue heredada del mundo islámico, lo que ha abierto nuevas líneas de investigación y debate entre la comunidad científica.Tecnología e ingeniería
Un puente entre culturas
Este hallazgo pone de manifiesto la importancia de los intercambios culturales y tecnológicos que se producían entre China y el mundo islámico hace más de mil años. La metalurgia, que se consideraba hasta ahora un campo exclusivo de la tradición china, se revela ahora como un campo en el que ambas culturas compartieron conocimientos y técnicas de manufactura.
Impacto en la historia de la tecnología
La reinterpretación de la historia de la tecnología en China medieval no solo supone un cambio significativo en la percepción de las influencias externas en el desarrollo tecnológico del país, sino que también abre nuevas perspectivas para entender la evolución de la metalurgia en una época tan lejana, informó elperiodico.
Durante décadas, se había creído que China no producía su propio latón hasta el siglo X d.C., considerando que todos los objetos fabricados con esta aleación eran importaciones de Roma, Persia o India. Sin embargo, un equipo de la Universidad de Pekín y el Museo del Rey Nanyue ha publicado en la revista Antiquity un hallazgo que desafía esta narrativa.
El yacimiento de Guangzhou, excavado entre 1975 y 2007, reveló un taller metalúrgico activo entre los siglos III y XVIII, donde se identificaron hornos, casi ochenta crisoles y numerosos objetos de cobre, plata y hierro. Los tres crisoles clave, que miden apenas ocho centímetros de diámetro, conservan gotas de metal que representan latón fosilizado con proporciones de zinc entre el 11% y el 17%.
Los investigadores han identificado dos métodos de fabricación de latón en los crisoles analizados. En dos de ellos, los artesanos utilizaron cobre puro combinado con mineral de zinc, mientras que en el tercero emplearon bronce reciclado, lo que resultó en una aleación ternaria conocida como gunmetal.
Los análisis de isótopos de plomo sugieren que las materias primas eran de origen local, y el diseño de los crisoles, sin tapa, se asocia a la tradición metalúrgica islámica medieval. Este detalle, junto con la evidencia de comercio marítimo, sugiere que el conocimiento sobre la producción de latón pudo haberse transmitido a través de mercaderes árabes en lugar de las caravanas de la Ruta de la Seda.
Guangzhou, que se convirtió en un importante puerto internacional, albergó un barrio extranjero donde convivieron hasta 20.000 residentes foráneos durante los siglos IX y X, lo que refuerza la influencia islámica en la región, informó Gaceta Online.