Brasil reafirma su posición como principal proveedor de productos alimentarios para los países miembros de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI).
En 2024, sus exportaciones a estos mercados alcanzaron los 33.300 millones de dólares, superando a China (32.600 millones), India (28.700 millones), Estados Unidos (21.000 millones) y Turquía (18.700 millones).
Estas cifras provienen del 'State of the Global Islamic Economy Report 2025/26', un estudio de referencia sobre la economía islámica mundial. Esta duodécima edición ha sido elaborada por DinarStandard, una firma estadounidense de investigación y consultoría especializada en la economía islámica. El informe analiza siete sectores, entre ellos la alimentación halal, las finanzas islámicas, el turismo, la moda, la cosmética y los productos farmacéuticos.
Según este informe, el mercado mundial de la alimentación halal alcanzó un valor de 1,53 billones de dólares en 2024. Se prevé que llegue a los 2,06 billones de dólares para 2029, lo que confirma que el halal ya no es un mercado de nicho, sino un sector clave de la economía mundial. La posición de Brasil se basa principalmente en sus exportaciones de proteínas animales, especialmente pollo y carne de vacuno con certificación halal. Para acceder a los mercados musulmanes, las empresas deben cumplir requisitos específicos relativos al sacrificio, la selección de materias primas, el procesamiento, el almacenamiento y el transporte de los productos.
Así, la certificación halal se ha convertido en un importante factor de competitividad para la industria agroalimentaria brasileña. No solo garantiza el cumplimiento de las normas religiosas, sino que también se asocia a la trazabilidad, la seguridad alimentaria y la transparencia de toda la cadena de producción. Este crecimiento no excluye algunas caídas puntuales. Según Datamar, las exportaciones brasileñas de carne de pollo a Oriente Medio descendieron un 8,5 % entre enero y mayo de 2026 en comparación con el mismo periodo del año anterior, según Oumma.
Datamar es una empresa especializada en el análisis del comercio marítimo y los intercambios internacionales en América del Sur. Su base de datos, DataLiner, permite realizar un seguimiento de las importaciones y exportaciones por país, producto, puerto, transportista o empresa. Reúne más de 200 categorías de datos actualizados periódicamente sobre los flujos comerciales sudamericanos. Ante el crecimiento previsto del mercado, Brasil busca ahora ir más allá del simple aumento de los volúmenes. El país quiere diversificar su oferta y ofrecer más productos *halal* de alto valor añadido, apostando por la innovación, la tecnología y la sostenibilidad.
Las herramientas digitales desempeñan un papel cada vez más importante en esta estrategia. Los sistemas de verificación electrónica y los códigos QR permiten, entre otras cosas, comprobar la autenticidad de los certificados y rastrear el origen de los ingredientes, su transformación y su transporte. De hecho, el informe SGIE 2025/26 identifica la certificación asistida por inteligencia artificial y la trazabilidad mediante *blockchain* como algunas de las principales evoluciones del sector. Para mantener su liderazgo, Brasil deberá seguir reforzando la calidad, la fiabilidad y la transparencia de su producción. En un mercado que se prevé supere los 2 billones de dólares para 2029, las oportunidades siguen siendo considerables para los países capaces de satisfacer las expectativas de los consumidores musulmanes.