Como notable legado científico, el reloj constituye un testimonio de los avances logrados en astronomía y matemáticas dentro de la civilización islámica.
Erigido en el año 1335 de la Hégira, este reloj de sol funciona siguiendo la sombra solar sobre marcas cuidadosamente calibradas según la ubicación geográfica de la mezquita. Este sistema permitía determinar con precisión la hora del día y los momentos de oración, satisfaciendo así las necesidades de los fieles antes de la generalización de los relojes mecánicos.
Situado cerca de la Cúpula Verde de la Mezquita del Profeta, el reloj de sol sigue siendo un valioso testimonio del patrimonio científico e histórico islámico. Ilustra la importancia que los musulmanes otorgaban a la precisión temporal en la práctica del culto y destaca el papel fundamental que las ciencias astronómicas han desempeñado al servicio de los lugares sagrados a lo largo de los siglos, informó SPA.