Este mes las grúas sobre el puerto de Yeda superaron la planta 102, colocando a la Torre JEC en el club más exclusivo de la arquitectura humana: el de los edificios que han cruzado el centenar de plantas. Solo 24 edificios han llegado a las 100 plantas. Este rascacielos saudí no sólo ha llegado a esa frontera clave sino que va camino de destrozarla a un velocidad de vértigo.
Con una altura proyectada de más de 1.000 metros, la torre que la Jeddah Economic Company está levantando a orillas del Mar Rojo será el primer edificio de la historia en superar el kilómetro de altura, un sueño arquitectónico. Superará en unos 173 metros al Burj Khalifa de Dubái, actualmente el edificio más alto del mundo con 828 metros. Y casi duplicará la altura del One World Trade Center de Nueva York, que mide 541 metros. Si la arquitectura moderna tiene un Everest, es éste.
Más allá del próximo récord, lo impresionante es la velocidad a la que se está alcanzando. La construcción se reanudó en enero de 2025 tras una pausa de siete año, una hibernación forzada por turbulencias financieras que congeló el proyecto entre 2018 y 2024.
Desde que el Saudi Binladin Group volvió a la obra con un contrato valorado en aproximadamente 2.000 millones de dólares, el ritmo ha sido implacable. A finales de noviembre de 2025 había 69 plantas construidas. La planta 80 se alcanzó en diciembre de 2025. En abril de 2026, la torre cruzó la planta 100. Y hoy, la obra se sitúa ya en la planta 102, a unos 410 metros de altura. La fecha de entrega está fijada para agosto de 2028.
En su interior, la Torre JEC será una ciudad vertical. Con 157 plantas y 5,7 millones de pies cuadrados de superficie, la torre albergará un hotel de cinco estrellas, oficinas corporativas y residencias privadas de lujo. En la cúspide: el mirador más alto del mundo, a 652 metros de altura, con una terraza en voladizo sobre el vacío en la planta 157. Para llegar hasta allí habrá 59 ascensores, cinco de ellos de doble cabina, fabricados por la empresa finlandesa KONE. Estos recorrerán los núcleos verticales del edificio a más de 10 metros por segundo, gracias a una tecnología de cable de fibra de carbono llamada UltraRope que resuelve el problema del peso insostenible de los cables de acero tradicionales a estas distancias verticales, informó el Confidencial.