La mezquita que se refresca a sí misma en la localidad de Dandaji, al borde del desierto del Sáhara, se ha convertido en uno de los ejemplos arquitectónicos más admirados del mundo por su capacidad para combatir el calor extremo sin recurrir al aire acondicionado.
En una región donde las temperaturas superan habitualmente los 45 °C, este edificio consigue mantener un ambiente interior hasta 15 °C más fresco gracias a un sofisticado sistema de refrigeración pasiva, ventilación natural y diseño climático.
El complejo Hikma, codiseñado por la arquitecta nigerina Mariam Issoufou, está despertando un enorme interés internacional en plena crisis climática global.
Expertos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) consideran que construcciones como esta pueden convertirse en referencia para el futuro de las ciudades en un planeta cada vez más afectado por las olas de calor, el sobrecalentamiento urbano y el elevado consumo energético de los edificios convencionales.
La mezquita de Dandaji no solo es un símbolo de la devoción religiosa, sino también un referente en arquitectura sustentable y adaptación climática, informó Ecoticias.