En un texto publicado por 'Religion News Service' (RNS) —una agencia de noticias estadounidense independiente especializada en temas religiosos—, Omar Suleiman, un imán estadounidense muy conocido y con gran seguimiento en las redes sociales, reflexiona sobre los límites de las campañas electorales que tienen a los musulmanes como objetivo. El fundador del "Yaqeen Institute for Islamic Research' sostiene una idea sencilla: presentar a los musulmanes como una amenaza ya no basta para ganar votos.
La sanidad y el coste de la vida por encima del miedo
El autor menciona, en particular, la victoria de Abdul El-Sayed en Michigan. A pesar de los ataques contra su religión y de las acusaciones que ponían en duda su lealtad hacia Estados Unidos, El-Sayed logró convencer a los votantes centrándose en temas como la sanidad y el coste de la vida.
Suleiman compara este caso con la trayectoria de Zohran Mamdani en Nueva York. A su juicio, ser musulmán ya no supone necesariamente el lastre electoral que algunos adversarios querrían que fuera.
En Texas, una estrategia que muestra sus límites
Texas también ocupa un lugar destacado en el artículo, citado por Oumma. Suleiman denuncia allí la existencia de publicidad hostil hacia el islam, así como de decisiones políticas y escolares que, según él, presentan a los musulmanes como ajenos a la sociedad estadounidense.
Las derrotas electorales mencionadas en el texto ilustrarían los límites de esta estrategia. Tomar a una comunidad como blanco no sustituye la necesidad de dar respuesta a las dificultades que los electores afrontan en su vida cotidiana.
Ciudadanos que votan y se movilizan
Este es uno de los puntos fuertes del texto: recordar que los musulmanes no son meros receptores pasivos de los discursos dirigidos contra ellos. Votan, se organizan y son capaces de sumar apoyos más allá de su propia comunidad. Por tanto, los ataques pueden acabar impulsando a una mayor participación a aquellos a quienes pretenden silenciar.