El demócrata Abdul El-Sayed logró una victoria muy disputada frente a su oponente republicano, Mike Rogers, en la contienda por el Senado en Michigan, convirtiéndose en el primer musulmán elegido para dicha cámara.
Su triunfo se produjo a pesar de una campaña de difamación e incitación sin precedentes, un gasto electoral masivo destinado a provocar su derrota y la deserción, a última hora, de quien fuera su rival en las elecciones primarias.
El-Sayed afirmó que el Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC, por sus siglas en inglés) destinó 42 millones de dólares contra su campaña; «aun así, logramos derrotarlos». Y añadió: «No queremos que el dinero de nuestros impuestos se utilice para financiar el apartheid, el genocidio o guerras».
Es el primer musulmán elegido para la cámara alta del Congreso.
«¡Michigan, lo logramos!», dijo El-Sayed en un discurso desde su sede electoral en Detroit. «Me siento muy orgulloso y honrado de estar aquí como su senador electo por el gran estado de Michigan».
Este médico, formado en la Universidad de Columbia y exfuncionario de salud de 42 años, basó su campaña en una plataforma centrada en la asequibilidad, una política exterior sensata y la reducción de los costos de la atención médica.
Es un crítico declarado de la guerra de Estados Unidos e Israel en Irán. Sus propios detractores, entre ellos el presidente estadounidense Donald Trump, han arremetido contra él haciendo referencia a su fe musulmana. Trump calificó en repetidas ocasiones a El-Sayed de «yihadista».
La contienda por el Senado en Michigan fue una de las más seguidas, tanto a nivel nacional como internacional. La situación se tensó aún más cuando la congresista demócrata Haley Stevens —quien no logró obtener la nominación demócrata para el Senado— retiró su apoyo a El-Sayed dos días antes de la jornada electoral y anunció que respaldaría al candidato republicano, Rogers.