La Audiencia de Barcelona juzgará el próximo jueves a un hombre, para quien la Fiscalía pide dos años de prisión e inhabilitación, acusado de insultar, humillar y amenazar a gritos a cuatro mujeres musulmanas de ascendencia marroquí por su origen y religión en un tren de Ferrocarriles de la Generalitat en 2024.
El hombre, acusado de un delito contra los derechos fundamentales y libertades públicas y de dos delitos leves de amenaza contra las víctimas, dos de las cuales acabaron bajando del tren antes de llegar a su destino, se enfrenta también al pago de una indemnización de 15.270 euros a las mujeres.
Según el escrito del ministerio fiscal, el acusado y las víctimas coincidieron sobre las 19:00 de la tarde del 21 de abril de 2024 mientras esperaban un tren de Ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya, al que ascendieron todos en un mismo vagón.
Las mujeres se sentaron en cuatro asientos libres, pero cuando el acusado reparó en el pañuelo islámico con el que cubrían su cabeza y pecho, se dirigió a ellas y, “guiado por el propósito de humillarlas por su origen y religión”, les vociferó “estas moritas, como si el sitio llevara vuestro nombre”, sostiene el escrito de la Fiscalía.
El hombre se aproximó a una de ellas y continuó gritándoles frases como “moras de mierda, no tenéis papeles, venís aquí como unas ratas”, “que vas tú de española, sois unas ratas de mierda”, “venís aquí a robar”, “no tenéis papeles, vete a tu país”, lo que provocó que dos de ellas abandonaran el tren antes de llegar a su destino.
El acusado continuó voceando a las dos mujeres que seguían en el vagón con insultos similares hasta que las acabó lanzando la amenaza: “tenéis suerte de ser mujeres y no hombres, si no os arrancaba la cabeza”.
La conducta del hombre no cesó hasta que bajó del tren, a la vez que lo hacía una de las víctimas, quien trató de mantener la máxima distancia respecto del acusado por temor a que reiterase los insultos y amenazas, detalla la Fiscalía.
Las “expresiones despectivas”, subraya el ministerio público, fueron empleadas “repetidamente y con un tono buscadamente audible” para referirse “peyorativamente” a su ascendencia y religión, algo que, unido a la exposición pública y a la extensión temporal del episodio, dio lugar a una “grave humillación” y un “menoscabo de su dignidad”.
Como consecuencia de los hechos, una de ellas sufrió un trastorno de ansiedad que duró más de dos meses y que dejó como secuela un trastorno de estrés postraumático, por lo que la Fiscalía solicita una indemnización de 9.270 euros, mientras que para cada una del resto de víctimas pide 2.000 euros.
También pide para el acusado una multa de 8.100 euros, la prohibición de comunicarse y aproximarse a menos de 1.000 metros de las víctimas durante un plazo superior en dos años a la pena de prisión y la inhabilitación especial para ejercer profesiones o actividades en el ámbito docente, deportivo y de tiempo libre durante seis años. EFE