La Dirección General de Afers Religiosos de la Generalitat elabora un mapa donde hace recuento de los lugares de culto que hay en las comarcas catalanas. Se contabilizan un total de 7.280 centros expresos para rezar o rendir devoción a quince confesiones religiosas distintas.
La que cuenta con más iglesias es la católica, 5.653, a mucha distancia de los casi 900 centros de culto que tiene el colectivo evangelista, o de los pocos más de 330 que tiene el Islam. Pero las confesiones minoritarias registran un fervor creciente de sus fieles, y buscan lugares donde poder rezar y reunirse sin estrecheces.
En Amposta, el colectivo evangelista 'El Pont' ha comprado la antigua discoteca Metro, una nave de más de 3.000 metros cuadrados en el polígono Les Tosses, para reconvertirla en su sede.
En Lleida, la comunidad islámica 'Aloumma' ha comprado el mercado de la Mariola, abandonado desde hace años y en estado de degradación, para rehabilitarlo como centro cultural.
En un estado de abandono absoluto ha languidecido el antiguo mercado del barrio de la Mariola, en Lleida, que acaba de adquirir la comunidad islámica 'Aloumma'. El espacio, unos bajos de la calle Venus, permanece inutilizado desde hace tiempo, ha sufrido reiteradas ocupaciones y llegó a ser clausurado y tapiado por orden del Ayuntamiento al considerarlo “un peligro para la salud pública”.
Esquerra Republicana, que perdió en las municipales de 2023 el gobierno del Ayuntamiento de Lleida en favor del PSC, ha exigido durante este mandato una solución para el mercado de la Mariola: “ha sido una pieza clave del barrio durante décadas, pero se ha convertido en un ejemplo de desidia”, manifestó hace meses el portavoz adjunto de ERC, Juanjo Falcó, y definió el mercado como “un espacio emblemático”.
Mohammed Kharbouch, presidente de Aloumma, explica que la intención es rehabilitar todo el espacio y adecuarlo como “centro cultural”. Kharbouch explica que el colectivo musulmán ya dispone de una mezquita en la misma calle, “centro de culto ya tenemos uno”, insiste, y señala que la operación de compra viene motivada para “dar apoyo a los vecinos de un barrio que, como sabe todo el mundo, está un poco marginado”.
Kharbouch no da detalles del precio de la compraventa y se limita a concretar que el inmueble tiene una superficie “de más de 300 metros cuadrados”. Sí repite que no se trata de inaugurar ninguna mezquita, sino que “el objetivo es promocionar la actividad cultural con conferencias y clases de refuerzo escolar o cursos de catalán y castellano”.
Los vecinos de Calonge (Girona), hace años que vieron como el antiguo matadero municipal mutaba en una mezquita. El espacio, que incluso estaba catalogado como bien cultural de interés local, fue transformado en un centro de culto islámico después de que el consistorio lo cediera por un periodo de 50 años a la asociación 'Al-Hikmat'. La entidad se hizo cargo de remodelar el edificio, de más de 600 metros cuadrados, con una inversión de 800.000 euros.
En Sant Celoni, también hace tiempo que la comunidad musulmana decidió reconvertir la antigua Discoteca 4 (antiguamente Copa o Soul Club) para habilitar una mezquita, informó El País.