La jueza Caroline Biggs, quien preside el Tribunal Penal Especial —compuesto por tres magistrados—, condenó a Garrett Pollock a diez años y seis meses de prisión, con la suspensión del último año de la pena.
Sus coacusados, Darren Gorman y Karolis Peckauskas, fueron condenados a ocho años de prisión, también con la suspensión del último año de la pena.
Pollock, de 36 años y residente en Kilhorne Green, Annalong (condado de Down); Gorman, de 35 años y residente en O’Moore Place, Portlaoise (condado de Laois); y Peckauskas, de 39 años y residente en Newfoundwell Road, Drogheda (condado de Louth), se declararon culpables ante el Tribunal Penal Especial de Dublín a principios de este año.
Admitieron haber intentado llevar a cabo una actividad terrorista —concretamente, un ataque con artefactos incendiarios contra la mezquita Maryam, situada en Monivea Road, en Galway, entre el 4 y el 5 de noviembre del año pasado—, un delito que fue calificado como «agravado por el odio».
Pollock también se declaró culpable de posesión de una sustancia explosiva en circunstancias sospechosas. Dicha sustancia se hallaba en un frasco de vidrio con tapa metálica, junto con una mecha de tela, cerillas y cinta adhesiva, además de líquidos y polvos apelmazados de color blanco; todos ellos contenían acelerantes de combustión a base de hidrocarburos, concretamente gasolina.
La Garda Síochána (policía de la República de Irlanda) y el PSNI (Servicio de Policía de Irlanda del Norte) colaboraron en una investigación sobre un presunto complot, orquestado por un grupo autodenominado «Ejército Irlandés de Defensa» (IDA, por sus siglas en inglés), para atacar la mezquita.
La policía irlandesa (Gardaí) informó anteriormente al tribunal de que consideraban «inminente» un ataque contra la mezquita de Galway, tras haber incautado un «manifiesto en el que se exponía la intención de atacar» la primera mezquita establecida en Irlanda, según informó IQNA.