El primer ministro británico, Andy Burnham, recibió el martes 27 de octubre en Downing Street a varios representantes de organizaciones musulmanas. En este primer encuentro desde su llegada al poder, abogó por dejar atrás una década de divisiones, reconociendo la discriminación y el odio que han sufrido los musulmanes británicos.
El jefe del Gobierno también denunció los discursos dirigidos contra ellos por parte de ciertas formaciones de la oposición. Asimismo, envió un mensaje de apoyo a los jóvenes musulmanes, reafirmando su plena pertenencia al país y su voluntad de ofrecerles mayores oportunidades.
Entre los proyectos mencionados figuran el nombramiento de un asesor encargado de combatir la hostilidad antimusulmana y la creación de un monumento nacional dedicado a la contribución de los musulmanes en las dos guerras mundiales.
Estos anuncios se producen en un contexto preocupante: según el British Muslim Trust, una organización británica dedicada a luchar contra el odio antimusulmán, una mezquita es objeto de un ataque o incidente de odio, en promedio, cada cinco días.
Las organizaciones musulmanas han acogido con satisfacción este diálogo, a la vez que esperan resultados concretossegún Oumma.
El Muslim Council of Britain, una federación que agrupa a organizaciones musulmanas del Reino Unido, ha hecho hincapié, en particular, en la necesidad de integrar la diversidad de las voces musulmanas en las políticas públicas. El gobierno aún debe precisar las funciones del futuro asesor y las medidas que se derivarán de este encuentro.