Vox, liderado por Santiago Abascal, defiende la unidad de España. Aliança Catalana, encabezada por Sílvia Orriols, aboga por la independencia de Cataluña y sitúa la hostilidad hacia el islam como un eje central.
Según La Sexta, una cadena de televisión privada de ámbito generalista en España, citada por el sitio Oumma, Abascal se ha mostrado abierto a colaborar con Aliança Catalana. En un artículo publicado el 26 de octubre, el medio destaca sus puntos de convergencia, a pesar de que sus proyectos nacionales son contrapuestos.
Abascal alude a una supuesta amenaza del "oslamismo para la identidad catalana:; se trata de una afirmación política, no de una amenaza constatada. Esta apertura responde también a un cálculo electoral: atraer a los simpatizantes de Aliança Catalana, formación que no presenta candidatos en los comicios a los que se hace referencia. Por su parte, Orriols considera que sus votantes son libres de votar a Vox.
La paradoja es evidente: Vox desea prohibir los partidos separatistas, al tiempo que contempla una cooperación con uno de ellos. Javier Ortega Smith, exvicepresidente de Vox, ha denunciado esta contradicción con los compromisos del partido. No se ha anunciado ningún acuerdo. No obstante, estas declaraciones ilustran cómo la designación de un enemigo común puede favorecer el acercamiento entre sectores de extrema derecha.