La forma en que buscamos respuestas ha cambiado. No hace mucho, una duda sobre nuestra fe podía implicar consultar un libro, buscar un artículo o preguntarle a un 'ustaz' (profesor) o una 'ustazah' (profesora). Hoy en día, algunos de nosotros simplemente podemos escribir la pregunta en una herramienta de inteligencia artificial.
Quizás queramos comprender el significado de un versículo del Corán, averiguar si algo es permisible o aprender más sobre un concepto islámico. En cuestión de segundos, la inteligencia artificial puede ofrecer una respuesta detallada, que a veces incluye versículos coránicos, hadices y referencias.
La inteligencia artificial puede ser un punto de partida útil para explorar aquello sobre lo que deseamos aprender más. Sin embargo, cuando la pregunta concierne a nuestra fe, debemos dar un paso adicional: verificar si la respuesta es algo en lo que realmente podemos confiar.
Puede que la IA sea algo nuevo, pero la necesidad de verificar lo que oímos, vemos y leemos no lo es. Esto nos lleva al principio de 'tabayyun': verificar minuciosamente y buscar claridad sobre la información que recibimos. Se trata de un principio que sigue siendo relevante hoy en día, a medida que evoluciona la forma en que accedemos a la información.
Tabayyun: Verifica antes de confiar o compartir
La IA generativa muestra una seguridad sorprendente en sus respuestas. Si planteas una pregunta sobre temas religiosos, es posible que la respuesta esté expuesta de forma ordenada, estructurada lógicamente y respaldada por lo que parece ser un versículo coránico o un hadiz. Naturalmente, esto puede hacer que la respuesta resulte creíble.
Sin embargo, una respuesta puede sonar convincente y, aun así, ser incompleta o inexacta. Un versículo coránico o un hadiz pueden estar citados incorrectamente o, en algunos casos, haber sido inventados por completo.
La IA generativa también puede generar citas que parecen auténticas, pero que en realidad no existen; a esto se le conoce a veces como «alucinaciones» de la IA. Un estudio de 2025, que evaluó cinco chatbots islámicos basados en IA mediante 80 preguntas sobre jurisprudencia islámica, reveló casos de versículos coránicos y hadices atribuidos erróneamente, además de dictámenes excesivamente simplificados y respuestas inconsistentes.
A diferencia de un libro o una fuente religiosa de autoridad, la respuesta de una IA es generada por el propio sistema. Que una respuesta esté bien redactada no significa que la información sea correcta. Por ello, debemos adquirir el hábito de hacer una pausa antes de creer, actuar o compartir aquello que la IA nos proporciona.
Pregúntate: ¿De dónde proviene esta información? ¿Podemos verificarla en la fuente original? ¿Se ha omitido algún contexto importante? ¿Requiere este asunto la intervención de alguien con los conocimientos especializados adecuados?
El concepto de 'tabayyun' también nos invita a mantener un pensamiento activo. La IA puede ayudarnos a encontrar y comprender información, pero una respuesta redactada con seguridad o elegancia no es necesariamente correcta. La IA puede servir de apoyo a nuestro razonamiento, pero siempre debemos reflexionar sobre lo que nos ofrece.
Este mismo principio de 'tabayyun' es aplicable más allá de la IA. Una publicación en Instagram, un vídeo en TikTok o un mensaje de WhatsApp no son automáticamente fiables solo porque hayan sido compartidos por muchas personas o aparezcan con frecuencia en tu 'feed'; la repetición no equivale a verificación.
Por qué las respuestas religiosas no siempre son sencillas
Parte del atractivo de la inteligencia artificial reside en que no tenemos que esperar: preguntamos y obtenemos una respuesta.
Esa comodidad puede resultar verdaderamente útil. Sin embargo, tal vez también moldee lo que hemos llegado a esperar del conocimiento en sí: que toda pregunta deba tener una respuesta inmediata y directa. El conocimiento religioso no siempre funciona de esa manera.
Existe una razón para ello que va más allá de la simple cautela. Esta se fundamenta en la forma en que la tradición académica islámica ha entendido siempre el conocimiento: no como una mera recuperación de información, sino como una búsqueda moral y espiritual vinculada a la intención y a la responsabilidad ante Allah.
Consideremos un ejemplo bien conocido. Dos hombres preguntaron por separado a ‘Abdullah ibn ‘Abbas, compañero del Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), si alguien que había matado a un creyente podía ser perdonado; él dio dos respuestas distintas. Al hombre que, según sospechaba, estaba considerando cometer un asesinato, le respondió que no, con el fin de disuadirlo. Al hombre que ya había matado a alguien y buscaba el arrepentimiento, le respondió que sí, para animarlo a realizar la 'tawbah' (arrepentimiento). El dictamen no cambió porque el texto hubiera cambiado, sino porque cambió la persona. Ese tipo de discernimiento —interpretar no solo la pregunta, sino también a la persona que la formula— es algo que ningún sistema de análisis de patrones textuales puede replicar, ya que, para empezar, no se trata de un problema de carácter textual.
Nuestra tradición islámica nos enseña el valor de la paciencia y la prudencia. El Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) elogió estas cualidades en un compañero, «Ciertamente, en ti hay dos cualidades que Allah ama: la paciencia y la prudencia». (Sahih Muslim)
Es posible que existan diversos puntos de vista académicos que deban tenerse en cuenta. Nuestras circunstancias particulares también pueden influir en la forma en que se aplica la orientación religiosa. Incluso cuando se cita con precisión un versículo del Corán o un hadiz, resulta fundamental comprender su contexto e interpretación. Esto cobra especial relevancia cuando la cuestión no consiste simplemente en conocer lo que dice el islam, sino en determinar qué debemos hacer ante una situación concreta.
A veces, dedicar más tiempo a reflexionar sobre una pregunta forma parte de un proceso adecuado para encontrar una respuesta.
¿Cuándo deberíamos consultar a los 'asatizah' (eruditos religiosos)?
Consideremos dos tipos de preguntas diferentes. Podrías preguntarle a una IA: «¿Qué significa Hasbunallah wa ni’mal wakil?». Es probable que la IA pueda explicarte el significado general y sugerirte recursos para profundizar en el tema. Sin embargo, esto es muy distinto a plantear cuestiones como: «Dadas mis circunstancias, ¿debo recuperar este ayuno?», «¿Cumple este acuerdo financiero concreto con los principios islámicos?» o «¿Cómo se aplica este dictamen religioso a mi situación particular?». Este tipo de interrogantes pueden requerir algo más que una simple explicación general.
Nuestras circunstancias importan. Y, a veces, el lugar donde vivimos también. Por ejemplo, al recibir orientación sobre el Hajj, es necesario tener en cuenta los requisitos sanitarios y de viaje vigentes, además de los principios religiosos. Esto no significa que la orientación religiosa proveniente de otros lugares sea incorrecta; a veces, simplemente necesitamos ayuda para comprender cómo se aplica a nuestras circunstancias particulares en el país donde vivimos.
El uso responsable de la IA va más allá de encontrar la respuesta correcta.
La forma en que utilizamos la IA también es importante.
"Niyyah" (intención): Nuestra "niyyah' es fundamental en el propósito para el cual decidimos emplear la IA. ¿La utilizamos para ayudarnos a aprender, comprender y explorar? ¿O la usamos para evitar el esfuerzo que conlleva el aprendizaje, o para hallar una respuesta que confirme aquello que deseamos escuchar?
'Aql' (intelecto): Nuestro ‘aql' nos recuerda que debemos seguir pensando, en lugar de aceptar sin más lo que genera una herramienta. Si bien la IA puede ayudarnos a organizar la información que buscamos, explicarla o indicarnos fuentes en línea, tenemos la responsabilidad de pensar, reflexionar y cuestionar.
'Amanah' (confianza y responsabilidad): Debemos actuar con prudencia antes de cargar contenido en herramientas de IA, especialmente cuando se trate de conversaciones privadas o fotografías. Practiquemos el discernimiento digital respecto a la información que utilizamos y compartimos.
'Tawakkul' (confianza en Allah): La IA puede servir de apoyo a nuestros esfuerzos, pero debe seguir siendo únicamente una herramienta. Como musulmanes, seguimos buscando la guía de Allah, realizando nuestro propio esfuerzo y recurriendo a personas con conocimiento cuando es necesario.
Entonces, ¿qué podemos hacer cuando la IA nos ofrece una respuesta sobre temas religiosos?
No es necesario dejar de utilizar la IA para explorar cuestiones religiosas; en su lugar, podemos adoptar algunos hábitos sencillos que nos ayuden a abordar dichas respuestas con mayor cautela.
Verifica la fuente. Si la IA te proporciona un versículo del Corán, un hadiz o una afirmación religiosa, contrástala con una fuente fiable y autorizada.
Ten en cuenta el contexto. ¿Presenta la IA una opinión académica determinada como si fuera la única posible? Reflexiona sobre si existen circunstancias que puedan influir en la aplicación de dicha orientación.
Reconoce cuándo necesitas orientación. Si la pregunta implica un dictamen religioso o está relacionada con tus circunstancias personales, considera consultar a "asatizah' (estudiosos o maestros religiosos) cualificados. Puedes dirigirte a la oficina religiosa de una mezquita para solicitar orientación.
Haga una pausa antes de compartir. Antes de reenviar a familiares o amigos una respuesta sobre temas religiosos generada por inteligencia artificial, verifique que sea precisa y que no se haya omitido información contextual importante.
Conclusión: la inteligencia artificial es algo nuevo, pero su responsabilidad no lo es.
Es probable que la inteligencia artificial se convierta en un elemento cada vez más habitual en nuestra forma de buscar información, aprender y comprender el mundo que nos rodea. El conocimiento religioso, a su vez, es hoy más accesible que nunca. Sin embargo, la accesibilidad y la fiabilidad no son exactamente lo mismo.
Y esto nos remite al concepto de 'tabayyun'. Mucho antes de la llegada de la inteligencia artificial, a los musulmanes ya se les enseñaba a prestar atención al origen de la información, a buscar claridad antes de aceptarla y a ser conscientes de lo que transmitimos a los demás. Quizás sea precisamente esto lo que hace que el 'tabayyun' cobre un significado especial en la era de la inteligencia artificial.
Si bien la tecnología puede facilitar y agilizar la obtención de respuestas, no debe sustituir nuestro propio esfuerzo por verificar, reflexionar y buscar orientación cuando sea necesario. Sigue vigente nuestra responsabilidad de abordar el conocimiento sobre nuestra fe con el debido cuidado.
Fuente: muslim.sg