El San Daniele, el 'prosciutto' italiano por excelencia, se elabora en la región de Friuli-Venecia Julia, una zona con una importante población inmigrante, gran parte de la cual es musulmana.
La proporción de alumnos extranjeros —incluidos los hijos de inmigrantes, que constituyen una segunda generación— supera el 20 % en la ciudad de Pordenone y sus alrededores, el segundo núcleo urbano más grande de esta región del noreste de Italia.
Con el fin declarado de facilitar la integración y atender a la considerable población estudiantil musulmana, las autoridades educativas han decidido dejar de servir carne de cerdo en los comedores escolares.
El menú de este trimestre ya no incluye la tradicional 'pasta all'amatriciana' —preparada con careta de cerdo curada—, ni chuletas de cerdo, ni 'prosciutto' de San Daniele. En lugar de estos platos habituales, a los alumnos de Pordenone se les sirven ahora comidas como cuscús y pollo al curry.
La eliminación de la carne de cerdo de los menús escolares, dada a conocer inicialmente por el periódico local 'Il Gazzettino', ha desatado un intenso debate en Italia. El hecho pone de relieve los desafíos a los que se enfrenta Europa a la hora de integrar a las minorías religiosas sin diluir las tradiciones culturales locales, incluidas las culinarias.
«Fomentar la convivencia es positivo, pero nuestra gastronomía no puede dar un paso atrás», afirmó Emanuele Loperfido, líder en Pordenone de Hermanos de Italia (FdI), el partido de la primera ministra Giorgia Meloni.
Hace apenas unas semanas, la primera ministra anunció que, a partir del próximo curso escolar, los alumnos que no hablen italiano no podrán representar más del 30 % del alumnado en ninguna clase. No obstante, la medida se considera más simbólica que práctica, ya que, según datos del Ministerio de Educación, solo afectará al 0,5 % de las aulas.
La región de Friuli-Venecia Julia, gobernada por el centroderecha, establece en sus directrices regionales que los menús escolares deben priorizar las carnes blancas frente a las rojas. Sin embargo, en la práctica, la carne de vacuno sigue sirviéndose en los centros escolares de Pordenone.
En un curioso intento por alcanzar un punto medio que satisfaga a todos los padres, una escuela primaria de Spilimbergo permite añadir jamón a las pizzas de los alumnos como opción adicional. Tal y como han señalado varios medios de comunicación italianos, el 'frico' —un plato tradicional de la zona elaborado con queso Montasio, patatas y cebolla— ha permanecido intacto; al no contener carne de cerdo, sigue apareciendo en los menús escolares sin generar ninguna controversia.
La polémica en Pordenone se suma a otra similar ocurrida en Piacenza, en la región de Emilia-Romaña, donde también se retiró la carne de cerdo de los menús escolares.
La alcaldesa, Katia Tarasconi, dio posteriormente un giro parcial a su decisión y volvió a incluir embutidos, aunque solo para los alumnos de ocho años en adelante, argumentando que a partir de esa edad disminuye el riesgo de atragantamiento.