En Holborn y St Pancras, en el centro de Londres, los candidatos acuden a las mezquitas para reunirse con los votantes musulmanes. Según 'The Times', estos lugares de culto se han convertido en paradas de campaña para los partidos que buscan ganarse su confianza.
Se trata de una elección legislativa parcial, convocada para cubrir un escaño en la Cámara de los Comunes, el Parlamento británico. La votación afecta a esta circunscripción, representada durante mucho tiempo por Keir Starmer, figura del Partido Laborista y ex primer ministro británico.
Según el diario británico, citado por Oumma, Gaza ocupa un lugar central en la campaña. Las posturas de los candidatos sobre Palestina son el eje de la disputa por el voto musulmán. Estos encuentros permiten a los habitantes pedir explicaciones y contrastar las promesas con las decisiones de los partidos.
La campaña demuestra que los candidatos se toman en serio a este electorado; sin embargo, no existen cifras verificadas sobre el número de votantes musulmanes en la circunscripción que permitan medir con exactitud su peso en la votación.
La cuestión es sencilla: acudir a una mezquita no basta para ganarse la confianza. Los electores pueden esperar acciones respecto a Palestina, pero también respuestas sobre vivienda, empleo o servicios públicos. Los candidatos deberán convencer a largo plazo, más allá de las visitas de campaña. No todos los musulmanes votan de la misma manera; su religión no resume ni sus preocupaciones ni sus opiniones. Para los partidos, el desafío consistirá, por tanto, en escuchar a ciudadanos con expectativas diversas, en lugar de dar por sentado su voto.