El perímetro de la antigua termoeléctrica de Tallapiedra, en La Habana Vieja, se encuentra por fin cercado para dar comienzo a unas obras anunciadas hace casi diez años. En esta década se han apagado para siempre las viejas chimeneas de la central, que contrastarán con los minaretes de la mezquita Rey Salmán algún día. Este complejo tendrá, previsiblemente, salas de oración con capacidad para unas 500 personas, biblioteca pública, comedor, zonas verdes y salones comunitarios.
Según fuentes oficiales, el presupuesto estimado es de 9,3 millones de dólares, aportados por Riad dentro del Fondo Saudita para el Desarrollo, aunque el inversionista es formalmente la Oficina del Historiador, que gestiona el monto.
El recinto ha sido señalizado recientemente, y un cartel recoge el nombre de la obra –Mezquita Rey Salmán–, el número de licencia de obra y los nombres de las empresas que llevan adelante el proyecto.
El diseño es de Restaura, la entidad especializada de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (Ohch) que lleva a cabo las principales intervenciones de conservación, restauración y desarrollo urbano en el Centro Histórico de la capital. La ejecución de la obra la lleva a cabo la constructora Engimov Caribe.
La compañía tiene su sede en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM) y su capital es 100% portugués, como indica la constructora en su propia página web. Además de obras civiles –entre ellas naves industriales y logísticas–, realiza colaboraciones para edificios de viviendas y hoteles; y también vende –a través de su propia web– mobiliario de cocina y materiales de construcción.
El número de expediente de la obra indica que la licencia se obtuvo en el año 2020, aunque de esta construcción se comenzó a hablar casi cuatro años antes. Ya en 2014 circularon unos planes iniciales para levantar una mezquita en La Habana cuya estética recordaría a la de Ortaköy, en Estambul, informó 14ymedio.