Tras cinco años de batalla legal, el colegio concertado Juan XXIII de Granada ha visto reconocido su derecho a no impartir clase de islam, según la sentencia emitida este mes de septiembre por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA).
Se trata de una nueva sentencia que viene a corroborar lo expresado por la Justicia como respuesta a una familia que reclamaba al centro la opción de recibir clase de islam, a lo que el colegio concertado se negó en repetidas ocasiones.
Según argumentaba la familia de la alumna, consideraban tener derecho a recibir dichas clases en virtud del artículo 10 del Acuerdo de Cooperación del Estado con la Comisión Islámica de España, que dice:
“Se garantiza a los alumnos musulmanes, a sus padres y a los órganos escolares de gobierno que lo soliciten, el ejercicio del derecho de los primeros a recibir enseñanza religiosa islámica en los centros docentes públicos y privados concertados”.
Un carácter netamente evangelizador y católico
La negativa TSJA se sujeta en base a un matiz que especifica el mismo artículo, y es que el ejercicio de aquel derecho no puede entrar en contradicción “con el carácter propio del centro, en los niveles de educación infantil, educación primaria y educación secundaria”. Una contradicción patente con el ideario del colegio, cuyo objetivo fundamental es “la educación integral de los alumnos, según las orientaciones del Magisterio de la Iglesia Católica”.
Tal y como recoge el mismo portal del centro, el ideario incluye que “la institución, como escuela católica, participa de la misión de la Iglesia y ha de ser, por ello, marco para el diálogo permanente de la fe con la cultura y lugar privilegiado de presentación explícita y viva del Evangelio”.
“Nuestra identidad, en total consonancia con el carisma fundacional de nuestra institución, se concreta en la entrega a la misión de educar desde la perspectiva humanista cristiana, presentando la fe como una opción personal, libre y consciente, vivida en comunidad y proyectada hacia la sociedad mediante el testimonio y el compromiso”, se lee.
El centro también asegura que su modelo educativo "parte de una búsqueda auténtica del crecimiento integral de los alumnos para que respondan a su verdadera vocación: vivir con la dignidad de los hijos de Dios", informó Religión en Libertad.