Veinticinco años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la comunidad musulmana en Estados Unidos continúa enfrentándose a un importante estigma social.
Más del 40% de la población estadounidense mantiene una percepción negativa hacia sus conciudadanos musulmanes, según una reciente encuesta del Pew Research Center. Esta realidad refleja la persistencia de prejuicios vinculados a los ataques terroristas perpetrados por Al Qaeda contra las Torres Gemelas y el Pentágono.
En concreto, un 43% de los adultos en Estados Unidos considera que los musulmanes son "menos patriotas" que el resto de la población, mientras un 42% percibe que esta comunidad religiosa ejerce un impacto "algo o muy negativo" en el país. Estas opiniones se fundamentan en la memoria colectiva de los atentados que causaron cerca de 3.000 víctimas y en acontecimientos relacionados como el siniestro del avión en Pensilvania.
Estos prejuicios se alimentan a partir de respuestas como "¿Te acuerdas de las Torres Gemelas?" o el temor a que ocurra otro ataque terrorista similar al del 11-S. La imagen del islam en Estados Unidos se deterioró tras aquellos hechos, generando una percepción que ha ido en aumento en las últimas décadas.
Ya en marzo de 2002, un 25% de la población adulta apuntaba al islam como una confesión con propensión a incitar a la violencia entre sus fieles. Esta cifra ha fluctuado entre el 38% y el 52%, situándose en un 51% en el estudio publicado a principios de este año, demostrando la persistencia de esta percepción.
Polarización política y percepciones sobre el islam
Los datos del Pew Research Center también ponen de manifiesto cómo la visión del islam varía significativamente según la orientación política de los votantes estadounidenses. Entre los republicanos y los independientes cercanos a esta formación, un 76% asocia el islam con violencia, porcentaje que contrasta con el 29% entre los demócratas y sus simpatizantes.
Esta polarización política es más marcada ahora que en los años inmediatamente posteriores al 11-S, cuando el desfase era de solo 32% frente a 23%. Pew Research atribuye este cambio, en parte, a la campaña comunicativa emprendida por el entonces presidente George Bush, quien defendió que "el islam es una 'religión de paz'" y declaró en un discurso: "El terror no representa la verdadera fe del Islam (...) Estados Unidos cuenta con millones de musulmanes entre sus ciudadanos, y la contribución que hacen a nuestro país es sumamente valiosa. Hay médicos, abogados, profesores de derecho, militares, emprendedores, comerciantes, padres y madres. Y merecen ser tratados con respeto."
Actualmente, estas opiniones se han vuelto más negativas y partidistas, reflejando una creciente división en la percepción social del islam.
Impacto social y delitos de odio
El vínculo entre islam y violencia ha tenido un efecto tangible en el aumento de los delitos de odio contra musulmanes en Estados Unidos. En 2001, tras el 11-S, las denuncias se dispararon hasta casi 500, una cifra muy superior a las aproximadamente 30 registradas el año anterior, según datos del FBI.
Aunque en años posteriores las denuncias no alcanzaron esos niveles, las cifras han oscilado entre el centenar y más de 300 casos en 2016. En 2025 se contabilizaron 205 denuncias contra miembros de esta comunidad, que representa entre 3,5 y 7 millones de personas, equivalente a un 1,1% de la población nacional.
Además, la percepción de discriminación religiosa entre los musulmanes se ha incrementado, pasando del 52% en 2001 a casi el 60% en 2026, según diferentes estudios de Pew Research. Esta sensación es más acusada entre los más jóvenes: en 2017, el 53% de los musulmanes de entre 18 y 40 años afirmó haber sufrido discriminación, frente al 40% de mayores de 41 años, según informa, Andalucía Información.