A principios de esta semana, un joven apareció en un vídeo afirmando haber abandonado el islam para convertirse al cristianismo, un hecho que suscitó indignación y desencadenó un intenso debate.
Anteriormente, otros jóvenes —especialmente procedentes del sur de Nigeria— también habían expresado en las redes sociales su conversión del cristianismo al islam.
Asimismo, muchos jóvenes declaran, ya sea abierta o discretamente, que se apartan de su fe de origen —ya sea musulmana o cristiana— para adoptar la creencia en la inexistencia de un ser supremo, conocida como «ateísmo».
¿Cuáles son los motivos que llevan a los jóvenes a alejarse de la religión en la que nacieron para abrazar otra fe o ideología?
En una entrevista con la BBC, Aliyu Samba, periodista e investigador especializado en cuestiones sociales y culturales —particularmente las relacionadas con la juventud—, señaló ocho razones específicas.
1. Falta de conocimientos religiosos profundos
Un factor determinante reside en la forma en que se enseña religión a los niños y jóvenes.
En algunos casos, se pone más énfasis en memorizar lo que se les enseña que en comprender las razones por las que se les enseñan esas cosas.
«Observará que muchos jóvenes crecen aprendiendo de memoria lo que se les enseña, sin tener la oportunidad de preguntar qué es exactamente lo que se les está enseñando», declaró Aliyu Samba.
Explicó que el problema suele surgir cuando un joven entra en la universidad, empieza a estudiar filosofía o ciencias, o navega por Internet y se enfrenta a cuestiones profundas sobre Dios, la creación del mundo, el destino, el sufrimiento, el bien y el mal, así como otros temas filosóficos.
«Si no encuentra a nadie capaz de responder a estas preguntas con sabiduría y comprensión, estos interrogantes pueden convertirse en dudas y, posteriormente, esas dudas derivar en un alejamiento de la religión», declaró Samba.
2. Internet
Internet ha transformado la forma en que los jóvenes acceden a la educación. Antiguamente, un joven dependía de sus padres, sus profesores, su escuela o una institución religiosa para su educación religiosa y su aprendizaje sobre la vida.
Sin embargo, hoy en día, en cuestión de minutos, puede escuchar a un profesor de religión, a un crítico de la religión, a un filósofo y a un científico.
Aliyu Samba declaró: «Hoy en día, puede seguir simultáneamente a un maestro religioso y a un hereje, así como a un filósofo y a un científico».
El Sr. Samba aclaró que esto no significa que Internet empuje a las personas a dejar de creer; por el contrario, señaló que puede ayudar a una persona a profundizar en sus conocimientos religiosos.
Explicó que Internet permite a los jóvenes comparar rápidamente diferentes ideas, lo que puede llevarles a plantearse muchas más preguntas para las que necesitarán respuestas.
Un estudio de 2026 sobre la juventud nigeriana reveló que las redes sociales constituyen un medio cada vez más importante para que los jóvenes se enfrenten a ideas religiosas, incluida la cuestión del abandono de la fe.
3. Imposibilidad de obtener respuestas
Aliyu añadió que algunos jóvenes empiezan a plantearse preguntas difíciles que los dejan perplejos.
Explicó que, cuando un joven comienza a cuestionarse sobre religión, ciencia y filosofía, necesita respuestas satisfactorias y sensatas, capaces de convencerlo de que su razonamiento es erróneo.
Según Aliyu Samba, el problema no reside en la pregunta en sí, sino en la incapacidad de encontrar una respuesta que satisfaga a quien la formula.
Declaró: «Si un joven plantea esa pregunta y no obtiene respuesta, se dice que es el diablo quien siembra la duda en su mente».
Añadió que, en algunos casos, esa respuesta no resuelve el problema. «Algunas preguntas de este tipo requieren conocimientos filosóficos; es la sabiduría lo que satisface a quienes las plantean».
El periodista agregó que otro problema radica en el hecho de que «un joven puede ver a un maestro, un pastor u otro líder religioso enseñar la verdad y la justicia, pero comprobar después que actúa de una manera que contradice lo que predica. Esto puede llevar al joven a cuestionar la autenticidad de lo que se le ha enseñado».
4. La injusticia, las pruebas y las dificultades de la vida
La pobreza, el desempleo y la injusticia también pueden influir en la forma en que un joven percibe la religión.
Un joven que vive en una situación de extrema pobreza o desempleo podría preguntarse: «¿Qué papel juega la religión en este problema? ¿Por qué existe tal injusticia?».
Aliyu Samba declaró: «Si se le da una respuesta simplista del tipo "es el destino", sin explicarle con más detalle lo que la religión espera de la sociedad, no quedará necesariamente convencido». »
5. Diferencias entre los profesores de religión
Un joven puede sentirse desorientado si escucha a un profesor afirmar que algo está prohibido, mientras que otro asegura que está permitido; o si uno dice que cierto grupo está compuesto por incrédulos, mientras que otro sostiene que no es así.
Aliyu Samba explica que, si el joven no cuenta con los conocimientos suficientes para comprender la razón de tal desacuerdo, esto podría llevarle a pensar que su religión es imperfecta.
El problema se agrava cuando cada parte se presenta como la única poseedora de la verdad, sin enseñar al joven a distinguir entre lo que es seguro y lo que no lo es.
6. Un estilo de predicación inadecuado para los jóvenes
Hoy en día, los jóvenes utilizan YouTube, TikTok, los podcasts, X, Facebook y otras redes sociales para informarse sobre todo tipo de temas.
Los jóvenes viven en una época distinta a la de sus padres. Actualmente, recurren a YouTube, TikTok, los podcasts, X, Facebook y otras redes sociales para obtener información.
Por ello, Aliyu Samba entiende que, si se desea impartir educación religiosa a los jóvenes, la forma de enseñarla también es importante. No son necesariamente las enseñanzas religiosas las que deben cambiar, sino la manera en que se presentan.
Aliyu Samba señala que, si los conocimientos capaces de disipar dudas solo son accesibles mediante métodos de enseñanza tradicionales y no se llevan allí donde están los jóvenes, algunos de ellos no llegarán a encontrarlos.
Este punto ha sido corroborado por un estudio realizado en Nigeria sobre cómo las instituciones religiosas utilizan los medios de comunicación para llegar a los jóvenes. Dicho estudio demostró que Internet se ha convertido en un medio importante para comunicarse con los jóvenes y difundir las enseñanzas religiosas.
7. La convergencia entre la filosofía y el conocimiento moderno
La universidad, Internet y otras vías de aprendizaje exponen a los jóvenes a numerosas preguntas e ideas a las que tal vez nunca se habían enfrentado antes.
Esto no significa necesariamente que la filosofía o la ciencia lleven a una persona a alejarse de la religión; a veces, incluso pueden fortalecer la fe. Sin embargo, pueden llevar a alguien a replantearse lo que ha heredado de sus padres y abuelos.
En ocasiones, la relación de un joven con la religión puede verse afectada por algún incidente relacionado con sus padres, sus profesores o la escuela.
Por ejemplo, si una persona es víctima de lo que percibe como crueldad o desprecio en nombre de la religión, puede empezar a asociar el trato recibido con la religión misma.
Esto es importante porque la religión no se aprende únicamente a través de los libros, sino también a través de las personas que se consideran sus representantes. Si lo que observamos en ellas entra en conflicto con lo que se nos enseña, puede surgir la confusión.
8. Cometer crímenes en nombre de la religión
Una de las principales razones que pueden llevar a un joven a dudar es ver a personas cometer actos malvados en nombre de la religión.
Aliyu Samba explicó que a un joven al que se le ha enseñado que la vida humana es valiosa le puede resultar difícil comprender cómo es posible matar a alguien debido a diferencias religiosas, de opinión o de pertenencia a un grupo, especialmente cuando los autores de tales actos afirman actuar en nombre de Dios.
Esto puede conducir a una pregunta fundamental: si la religión predica la justicia y la compasión, ¿cómo es posible que se cometa tal violencia en su nombre?
Samba sugiere que este tipo de conflicto entre las enseñanzas de una religión y las acciones de algunos de sus seguidores puede llevar a ciertos jóvenes a cuestionar su postura religiosa.
No es necesariamente la ignorancia lo que lleva a las personas a cambiar de religión.
Es importante distinguir entre abandonar una religión, convertirse a otra, cambiar de confesión u organización religiosa y ser no creyente. Estas situaciones no son todas iguales.
Una encuesta realizada en 2025 por el Pew Research Center sobre los cambios religiosos en 36 países reveló que, en Nigeria, los cambios de religión entre los adultos son muy poco frecuentes en comparación con otros países: el 95 % o más de los adultos nigerianos afirmaron seguir perteneciendo a la religión en la que se criaron.
Esto sugiere que, aunque algunas personas cambian de afiliación religiosa, este fenómeno aún no está muy extendido en Nigeria.
Por último, Aliyu Samba explicó que este fenómeno forma parte de un proceso limitado:
Pregunta → duda → búsqueda de una respuesta → imposibilidad de encontrar una respuesta → frustración → alejamiento de la religión → nueva reflexión → aceptación de una nueva postura doctrinal.
Sin embargo, esto no ocurre necesariamente en todos los casos, ya que un joven puede plantear una pregunta y recibir una respuesta; entonces, sus dudas pueden atenuarse o desaparecer, y su fe puede fortalecerse.
Esto significa que plantear una pregunta no es el problema; tal vez la forma en que se dan las respuestas tenga un impacto mayor que la pregunta en sí.