Vaciar Gaza de su población palestina y convertir su salida en política de Estado: ese es el proyecto que el ministro israelí de extrema derecha Itamar Ben-Gvir quiere llevar a las próximas elecciones.
Ben-Gvir, ministro de Seguridad Nacional y líder del partido Poder Judío, que gobierna en coalición con Benjamín Netanyahu, ha presentado un plan para expulsar de Gaza a 1,86 millones de palestinos en siete años bajo la fórmula de una supuesta "migración voluntaria", según medios israelíes.
La propuesta, bautizada como "Desconexión 710", fue presentada el jueves durante una rueda de prensa enmarcada en la campaña electoral de Ben-Gvir, después de que el diario Yedioth Ahronoth revelara detalles del proyecto.
El plan plantea crear un ministerio específico para llevar adelante la iniciativa y financiar "paquetes de acogida" para los palestinos en los países que acepten recibirlos, según el periódico.
Durante la presentación, Ben-Gvir aseguró que existen países "dispuestos a recibir" palestinos y que "grandes cantidades quieren marcharse".
Pero el propio Yedioth Ahronoth matizó una de las principales afirmaciones del ministro: no se conoce actualmente ningún país que haya aceptado recibir a grandes cantidades de palestinos procedentes de Gaza.
El calendario planteado por Ben-Gvir dibuja una salida masiva y progresiva de la población del enclave: 250.000 palestinos durante el primer año, 1,11 millones en tres años y unos 1,86 millones al cabo de siete años.
El ministro pretende convertir el proyecto en uno de los pilares de su campaña electoral después de haber "trabajado en él durante meses", señaló el diario.
Su partido, Poder Judío, también pretende llevar la propuesta a la mesa de negociaciones para formar el próximo Gobierno. Según Yedioth Ahronoth, su aprobación podría convertirse en una de sus principales exigencias para entrar en una futura coalición.
La iniciativa va mucho más allá de una declaración política. El plan contempla que cada persona o familia que abandone Gaza tenga asignado un país de destino, junto con estatus legal, documentación, visado, financiación para el viaje y una vivienda inicial.
El proyecto se sustenta en 12 principios, entre ellos la denominada "salida voluntaria" y la condición de que "nadie se marche sin que exista un país preparado para recibirlo y proporcionarle un estatus legal regulado", según el informe.
También prevé realizar "pagos" a los países y entidades que participen en la recepción de los palestinos, en función de "su desempeño, las evaluaciones de seguridad individuales y los objetivos anuales de implementación".
La maquinaria propuesta por Ben-Gvir incluiría además "informes mensuales sobre el número de solicitudes, aprobaciones y salidas", así como un seguimiento de los costes y del grado de integración de quienes abandonen Gaza en sus nuevos destinos.
Para arrancar el proyecto, Israel tendría que realizar una inversión inicial de 3.300 millones de dólares.
El plan contempla además un marco de financiación israelí de hasta 16.600 millones de dólares, sujeto a la participación internacional y a acuerdos con los países de destino.
Ben-Gvir reclama para ello la creación de un "Ministerio de Migración", dirigido por un ministro y acompañado de un funcionario especial encargado de supervisar el proyecto. TRT