El proyecto veneciano, que pretendía responder principalmente a las necesidades de la población musulmana local, finalmente no prosperó. Su fracaso se sitúa ahora en el centro de un debate que trasciende ampliamente las fronteras de la ciudad y esto surge en un contexto político marcado por el avance de la derecha y por los debates sobre la integración y la presencia musulmana en el país.
La cuestión de los lugares de culto musulmanes sigue siendo un tema delicado en Italia. El reconocimiento y la organización de estos espacios chocan habitualmente con dificultades políticas y administrativas.
Para los defensores del proyecto, contar con lugares de culto adecuados es una cuestión vinculada a la libertad religiosa y a la integración de los musulmanes en la sociedad italiana.
Por el contrario, un sector de la derecha italiana ve con recelo los proyectos de mezquitas y aboga por regular más estrictamente su instalación. El caso de Venecia ilustra así las tensiones persistentes en torno a la visibilidad del islam en Italia y su lugar en el espacio público, según infomó l'opinion.fr