Según estimaciones analizadas por el investigador australiano Muin al-Haq, la población musulmana en Australia podría pasar de unos 813.000 habitantes en 2021 a cerca de 1,5 millones a mediados de siglo. Este crecimiento coincide con el surgimiento de nuevas generaciones que consideran a Australia su patria natural, al tiempo que preservan su identidad islámica.
El investigador considera que la tercera y cuarta generación de musulmanes estarán más integradas en diversos ámbitos de la vida australiana, como la educación, el empleo, las instituciones gubernamentales y la sociedad civil.
Paralelamente, la comunidad musulmana seguirá evolucionando hacia una mayor diversidad en cuanto a orígenes culturales, niveles de religiosidad y formas de participación religiosa y social.
Se espera que esta transformación repercuta en la naturaleza misma de las instituciones islámicas. Las mezquitas y los centros islámicos podrían ampliar su función —más allá de la celebración de oraciones y la enseñanza religiosa— para ofrecer servicios sociales, asesoramiento familiar, programas de atención a personas mayores y con discapacidad, así como apoyo a grupos desfavorecidos, según Shia Waves.
Asimismo, se prevé que en las próximas décadas aumente la presencia de mujeres musulmanas en diversos ámbitos de la vida pública —incluidos el poder judicial, la administración, las obras benéficas, las instituciones sociales y el liderazgo comunitario—, impulsada por los mayores niveles de educación y participación profesional de las nuevas generaciones.
Desde una perspectiva institucional, el informe sugiere que las prioridades de los musulmanes podrían desplazarse gradualmente: de centrarse en la construcción de mezquitas, escuelas y centros religiosos a establecer recursos e instituciones más sostenibles, tales como fondos de dotación, becas educativas, proyectos de vivienda, programas de atención a personas mayores y servicios sociales.
Esta tendencia, según el investigador, refleja la transición de la comunidad musulmana: pasa de establecer su presencia y construir sus instituciones fundamentales a una participación más amplia en el abordaje de cuestiones sociales y en la contribución al desarrollo de la sociedad australiana.
El informe sostiene que preservar la identidad islámica y participar en la sociedad australiana no representan necesariamente caminos contrapuestos. Se espera que las nuevas generaciones de musulmanes se esfuercen por conjugar su afiliación religiosa con la ciudadanía y la participación en la vida pública.
El investigador concluye que, para el año 2050, los musulmanes en Australia podrían convertirse en un actor más destacado en la configuración del futuro del país mediante una participación activa en las instituciones, la sociedad, la economía y los asuntos públicos, al tiempo que desarrollan sus propias instituciones y preservan su identidad religiosa y cultural.