El 11 de febrero de 2025, desde su cuenta de X @asb2509, Alejandro Sarubbi Benítez, el abogado libertario, había escrito una serie de posteos contra la comunidad islámica a raíz del ingreso de un participante de esa comunidad a Gran Hermano.
Llamó “cabeza de toalla” a los musulmanes, escribió que no eran bienvenidos “en el país de la libertad” y los invitó a “lapidar mujeres y a violar niños y ovejas a otra parte”.
Dijo, textual, que era “completamente islamofóbico” y que “pagaría por ver reventado hasta el último hijo de mil puta de esos coge oveja”. El Centro Islámico de la República Argentina radicó la denuncia y la causa recayó en el juzgado del juez federal Julián Ercolini.
Ahí es donde el mismo abogado que en su programa se ríe y es protagonista de las “propuestas” más extremas contra sus compatriotas del conurbano, tuvo que bajar varios cambios.
Su defensa negoció con la querella (el propio Centro Islámico) un acuerdo de reparación integral, con el visto bueno del fiscal Carlos Rívolo, que la Justicia homologó esta semana. El paquete: una retractación pública en la misma red social donde había insultado, y una donación de $200.000 al Hospital de Niños Pedro de Elizalde, de la Ciudad de Buenos Aires.
En el texto de disculpas que deberá publicar, según consta en el expediente, Sarubbi Benítez admite que sus manifestaciones “han podido ser ocasión de sufrimiento y ofensa en los sentimientos religiosos de quienes pertenecen a esta comunidad” y asegura haber visitado personalmente el Centro Islámico para “conocer de manera personal” a sus autoridades.
El propio Ercolini, con una mirada bastante condescendiente, fundamentó la salida alternativa al proceso penal apoyándose en el artículo 34 del Código Procesal Penal Federal: consideró que las frases, más allá de su contenido, no adoptaron “una forma notable de violencia grave sobre una víctima” en tanto se dirigieron, mediante redes sociales, no contra una persona individualizada sino contra una comunidad religiosa en su conjunto, como si dirigirse a todo un colectivo fuera menos ofensivo que hacerlo contra un individuo en específico.
Es la misma herramienta procesal (la conciliación, con reparación económica y simbólica de por medio) que permite cerrar causas sin llegar a juicio oral cuando querella y fiscalía coinciden en que el conflicto puede resolverse por esa vía, según Infocielo.