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Monday 17 de August de 2026
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Indonesia, el país con la mayor población musulmana del mundo cumple hoy 81 años

Indonesia, el país con la mayor población musulmana del mundo cumple hoy 81 años

Hay más musulmanes en Indonesia que en Arabia Saudita, Egipto, Irak y Siria juntos. Aproximadamente nueve de cada diez personas de su población, que supera los 280 millones de habitantes, son musulmanas.
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Monday 17 de Aug.
Mezquitas e iglesias en Yakarta

Indonesia celebra hoy 81 años de independencia; sin embargo, para muchos musulmanes fuera del Sudeste Asiático, el país con la mayor población musulmana del mundo sigue siendo sorprendentemente poco conocido.

Hay más musulmanes en Indonesia que en Arabia Saudita, Egipto, Irak y Siria juntos. Aproximadamente nueve de cada diez personas de su población, que supera los 280 millones de habitantes, son musulmanas.

No obstante, Indonesia no es un Estado islámico. No aplica la ley islámica (sharia) a nivel nacional, los partidos a conotación religiosa nunca han logrado hacerse con el control del país mediante elecciones y su constitución se fundamenta en la 'Pancasila', una ideología nacional diseñada para unir a los musulmanes con las minorías cristianas, hindúes, budistas y de otras confesiones del país.

A pesar de ello, el islam está profundamente arraigado en la sociedad indonesia. Influye en la educación, la vida familiar, la labor benéfica, la política y la moral pública, mientras que algunas de las organizaciones islámicas más grandes del mundo gestionan vastas redes de escuelas, universidades, hospitales y mezquitas.

Así, a lo largo de toda su historia como nación independiente, Indonesia se ha enfrentado a una cuestión fundamental: ¿qué papel debe desempeñar el islam en un país de mayoría musulmana que, sin embargo, fue concebido deliberadamente para no ser un Estado teocrático ?

Cómo llegó el islam a Indonesia

El islam llegó al archipiélago indonesio de forma gradual, y no mediante una única conquista militar.

Durante siglos, comerciantes musulmanes recorrieron las rutas comerciales marítimas que conectaban Arabia, Persia, la India, el Sudeste Asiático y China, y las comunidades musulmanas se establecieron progresivamente en torno a los principales puertos indonesios.

A partir del siglo XIII aproximadamente, el islam se difundió ampliamente gracias al comercio, la erudición, los matrimonios mixtos y la labor de predicadores musulmanes y redes sufíes.

Surgieron sultanatos musulmanes por todo el archipiélago, incluidos estados poderosos en Aceh, Java y las Molucas.

Para cuando las potencias coloniales europeas se establecieron en la región, el islam ya se había convertido en una parte integral de la identidad de amplios sectores de la población. Este aspecto está también estrechamente vinculado a la resistencia contra el dominio extranjero.

Durante el periodo colonial holandés, eruditos y movimientos musulmanes participaron en la resistencia contra el dominio europeo, mientras que organizaciones como Sarekat Islam se convirtieron en importantes vehículos para la movilización política indígena a principios del siglo XX.

Dos organizaciones fundadas antes de la independencia cobrarían especial relevancia: Muhammadiyah, creada en 1912, que promovía la reforma islámica, la educación y el bienestar social; y Nahdlatul Ulama, fundada en 1926, surgida de la cultura tradicional de eruditos suníes y de las pesantren (internados islámicos) de Indonesia.

Con el tiempo, ambas evolucionaron hasta convertirse en movimientos sociales masivos y hoy en día siguen siendo pilares fundamentales del islam en Indonesia, según Centre Al Forqane.

¿Pancasila o el islam?

La cuestión del papel político del islam surgió mientras Indonesia se preparaba para su independencia en 1945.

Los nacionalistas musulmanes sostenían que el islam debía ocupar un lugar explícitamente reconocido en el nuevo Estado, mientras que los nacionalistas laicos o neutrales en materia religiosa abogaban por una identidad nacional más amplia, capaz de abarcar todo el archipiélago.

El acuerdo resultante marcó un hito decisivo en la historia de Indonesia.

Un acuerdo constitucional inicial, conocido como la Carta de Yakarta, incluía una disposición que obligaba a los musulmanes a observar la ley islámica. Sin embargo, esta cláusula fundamental se eliminó de la Constitución definitiva debido a la preocupación por la reacción de las regiones no musulmanas y por la unidad del país recién constituido.

En su lugar, Indonesia adoptó la Pancasila. Su primer principio es la creencia en un único Dios, seguido de principios relativos a la humanidad, la unidad nacional, la democracia y la justicia social.

De este modo, Indonesia no se convirtió en una república islámica, pero tampoco excluyó la religión del ámbito gubernamental.

Indonesia no adoptó el modelo occidental de separación entre religión y vida pública. En su lugar, creó un Estado en el que la religión gozaba de reconocimiento oficial y apoyo institucional, sin establecer el islam como fundamento constitucional del gobierno.

El islam entra en la política democrática

Sin embargo, el debate no se resolvió en 1945. Las primeras elecciones parlamentarias nacionales de Indonesia, celebradas en 1955, pusieron de manifiesto tanto el inmenso poder político del islam como su diversidad interna.

Masyumi, que representaba a un amplio sector del electorado islámico modernista, surgió como uno de los principales partidos del país.

Nahdlatul Ulama se había separado de Masyumi y concurrió a las elecciones de forma independiente, convirtiéndose así en otra fuerza política importante.

En conjunto, los dos principales partidos islámicos obtuvieron una parte considerable de los votos a nivel nacional; no obstante, ni ellos ni el bloque islámico en su totalidad lograron el apoyo suficiente para transformar Indonesia en un Estado islámico.

El debate constitucional resurgió en la década de 1950, cuando los representantes intentaron acordar una constitución definitiva.

Los políticos islámicos abogaron una vez más por establecer el islam como fundamento del Estado, mientras que los nacionalistas defendieron la Pancasila. Ninguna de las partes logró reunir la mayoría necesaria.

Finalmente, el presidente Sukarno disolvió la Asamblea Constituyente en 1959 y restableció la Constitución de 1945, garantizando así que la Pancasila —y no el islam— siguiera siendo el fundamento constitucional de Indonesia.

Posteriormente, el islam político se vio sometido a una presión creciente. Masyumi fue ilegalizado bajo el mandato de Sukarno en 1960, y el sistema político del país se volvió cada vez más autoritario.

El islam bajo Suharto

La situación del islam político se volvió aún más compleja después de que el general Suharto asumiera el liderazgo de Indonesia tras los disturbios y las masacres de 1965-1966.

El gobierno del "Nuevo Orden" de Suharto era ferozmente anticomunista, pero inicialmente veía con gran recelo al islam político como una fuente alternativa de poder.

Las organizaciones políticas islámicas fueron restringidas y, finalmente, consolidadas en un único partido político autorizado: el Partido Unido del Desarrollo (PPP).

La Pancasila fue promovida agresivamente como la ideología nacional suprema.

Sin embargo, el islam no desapareció. En muchos aspectos, se alejó de la lucha por establecer un Estado islámico y se arraigó profundamente en la sociedad civil indonesia.

Nahdlatul Ulama y Muhammadiyah ampliaron sus actividades educativas, religiosas y sociales. Las mezquitas, las escuelas islámicas, las organizaciones benéficas, las universidades y otras asociaciones se convirtieron en elementos cada vez más importantes de la vida cotidiana en Indonesia.

Durante los últimos años del mandato de Suharto, el propio régimen comenzó a acercarse a las organizaciones y élites musulmanas.

El islam tras la dictadura

Suharto fue obligado a dejar el cargo en medio de protestas masivas y el colapso económico de 1998, lo que marcó el inicio de la era de la 'Reformasi' (Reforma) en Indonesia.

La democracia abrió el sistema político. Los partidos islámicos pudieron organizarse libremente, el activismo islámico floreció y los debates sobre la sharia —anteriormente reprimidos— resurgieron en la vida pública.

No obstante, algo significativo había cambiado desde la década de 1950: la corriente principal del islam indonesio había aceptado en gran medida la existencia del Estado basado en la Pancasila. En lugar de hacer campaña principalmente para abolir el sistema vigente y establecer una república islámica, la mayoría de los actores políticos musulmanes han buscado ejercer influencia dentro del marco democrático de Indonesia.

Aun así, los partidos islámicos participan en las elecciones. Los políticos apelan abiertamente a los votantes musulmanes. Los eruditos religiosos ejercen una influencia social considerable. Cuestiones relativas a la moral islámica, las minorías religiosas, la blasfemia y el papel de la sharia siguen siendo temas políticamente sensibles.

Sin embargo, los partidos islámicos nunca han ganado las elecciones parlamentarias en Indonesia, y los musulmanes indonesios suelen votar a partidos nacionalistas en lugar de a partidos definidos explícitamente por el islam.

Aceh y la Sharia

Existe una excepción particularmente significativa al modelo nacional de Indonesia.

Aceh, situada en el extremo norte de Sumatra, posee una identidad islámica especialmente fuerte y una larga historia de resistencia frente al dominio externo.

Tras la transición democrática de Indonesia y años de conflicto entre los separatistas de Aceh y el gobierno central, la provincia obtuvo una amplia autonomía.

Posteriormente, Aceh fue facultada para aplicar la ley islámica, estableciendo tribunales de la Sharia e instituciones encargadas de su cumplimiento.

Sigue siendo la única provincia indonesia que cuenta con un sistema de este tipo.

Para los musulmanes indonesios, Aceh representa, por tanto, una posible interpretación de cómo pueden interactuar el islam y el gobierno, aunque no sea el sistema que sigue la gran mayoría del país.

El gigante musulmán del mundo

Así pues, 81 años después de lograr su independencia, Indonesia no es ni una república islámica ni una república explícitamente laica.

Su constitución no establece la Sharia como ley del Estado; sin embargo, el gobierno administra los asuntos religiosos, facilita la peregrinación del Hajj, reconoce los tribunales islámicos en determinadas materias y apoya la educación religiosa.

Los partidos de orientación explícitamente islámica nunca han dominado la política nacional y, no obstante, algunas de las organizaciones islámicas más grandes del mundo ejercen una enorme influencia en la sociedad.

Y si bien los intentos de instaurar un Estado islámico han fracasado, el islam en sí mismo no ha quedado relegado a un segundo plano.

Sigue estando presente en las mezquitas y los pesantren (internados islámicos) de Indonesia, en la política y las universidades, en las organizaciones benéficas y los hospitales, en la vida familiar y en los debates nacionales.


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