¿Se puede ser mujer, musulmana, estudiante y al mismo tiempo profundamente libre? El reciente reportaje de DW Español sugiere que sí, al menos para Merjem Mihaljević.
Con 21 años, esta estudiante bosnia abre las puertas de su rutina en Sarajevo y muestra cómo el islam estructura su vida sin que ella lo perciba como una carga. Al contrario, lo describe como una forma de mantener la calma en medio de la tormenta.
Una estudiante de arte e historia en Sarajevo
Merjem creció a 45 minutos de Sarajevo y ahora vive en una residencia estudiantil de la capital, donde estudia arte e historia. Según muestra el reportaje de DW Español, junto a sus apuntes de clase guarda un libro que considera indispensable: el Corán. Su propósito es leer al menos una página cada día, una práctica que define como parte de su rutina de estudiante y creyente.
Esa convivencia entre fe y vida académica no es anecdótica. La joven explica ante la cámara que su día a día se organiza alrededor de las cinco oraciones diarias, no al revés. Lejos de verlo como una interrupción, lo presenta como una estructura que ordena su tiempo y sus prioridades.
El velo, una elección tomada a los 12 años
Uno de los momentos más reveladores del vídeo es la explicación de su forma de vestir. Merjem utiliza túnicas amplias, de manga larga y hasta el suelo a menudo decoradas, y las combina con un velo. Lo sorprendente es la naturalidad con la que narra su decisión: adoptó el velo a los 12 años por iniciativa propia y después sustituyó los vaqueros y la camiseta por la túnica.
La estudiante lo plantea como una postura frente a la cosificación del cuerpo femenino. A su juicio, cubrirse la convierte en una mujer más recatada y representa una forma de ir en contra de un sistema que, según ella, impone sus valores sobre el cuerpo de las mujeres. DW Español no opina sobre esta elección, se limita a mostrarla desde dentro.
El reportaje también retrata la vida religiosa de Merjem en comunidad. Una vez al mes organiza una fiesta exclusivamente para mujeres. La define como una oportunidad de compartir únicamente energía femenina sin la influencia, a su juicio también fuerte, de la energía masculina.
El noviazgo, entre la comunidad y los límites elegidos
Merjem no tiene novio y asegura que no quiere casarse antes de los 25 años. Su futuro esposo, dice, deberá ser musulmán. No lo plantea como una renuncia sino como una búsqueda activa: pedirá a alguien de su comunidad que le recomiende un candidato y se reunirá con él acompañada por familiares o en un lugar público.
Las reglas son claras para ella: nada de contacto físico, besos ni relaciones sexuales antes del matrimonio. Lo resume con una frase que roza lo poético: hay que reservarse para alguien que merezca los sentimientos, las emociones y el contacto. En el retrato de DW Español, esta espera no suena impuesta, sino elegida.
Un espejo para Bosnia y para Occidente
El caso de Merjem no puede entenderse sin Bosnia y Herzegovina, un país del sureste de Europa donde casi la mitad de la población es musulmana. Se trata de una sociedad que combina herencia otomana, pasado social, informa sta y una convivencia religiosa compleja desde la guerra de los años noventa. El reportaje no abunda en política, pero el contexto importa: Sarajevo, conocida a veces como la Jerusalén de Europa, ha sido históricamente un punto de encuentro entre islam, cristianismo y secularismo.
Lo valioso del vídeo es que desplaza el foco de los discursos abstractos sobre el islam hacia una experiencia concreta, femenina y joven. Frente a estereotipos que reducen a la mujer musulmana a víctima o activista, DW Español muestra a una estudiante que toma decisiones y las defiende con serenidad.
Implicaciones: la religión vivida sin victimismo
Para el lector, este retrato tiene una implicación incómoda. Si una joven de 21 años elige el velo, organiza su jornada en torno a la oración y reserva su afectividad, ¿sigue siendo una elección libre? La respuesta de Merjem es sí, y lo dice sin agresividad. Esa es quizá la aportación más potente: la posibilidad de pensar la religiosidad como agencia y no como imposición.
También queda una lección sobre Bosnia: la integración entre fe e independencia personal no es una contradicción en su vida cotidiana, sino una manera de habitar la modernidad. Quizá no sea el islam de todos los musulmanes bosnios, ni siquiera el de todas las mujeres de Sarajevo, pero es una voz que interpela a quien mira desde fuera, informa Merca2.