Las declaraciones de un cofundador del partido derechista "Restore Britain" revelan un cambio en la retórica de un sector de la derecha británica: se pasa de atacar las políticas de inmigración a cuestionar el sentido de pertenencia de los ciudadanos en función de su religión.
Según 'The Telegraph', Charlie Downes, director de campaña del partido, afirmó que los musulmanes son "menos británicos" que los cristianos, promoviendo así una definición restrictiva de la ciudadanía basada en el linaje familiar y la "fe cristiana", en lugar de en la ley, la participación cívica y un sentido de pertenencia compartido.
Estas declaraciones se produjeron tras una polémica suscitada por el líder del partido, Robert Lowe, quien evitó dar una respuesta clara cuando se le preguntó si el rey Carlos es considerado "británico blanco", señalando que existen diversas interpretaciones del término. De este modo, tal como informa el periódico, el debate ha pasado de cuestiones de raza y ascendencia a la religión, excluyendo de facto a los musulmanes y a los no cristianos de esta concepción restringida de la ciudadanía.
Una definición excluyente
'The Telegraph', citado por Al Jazeera, cita a la baronesa Gohir —miembro de la Cámara de los Lores y presidenta de la Muslim Women’s Network UK— afirmando que respetar la herencia cristiana del país no implica excluir a los musulmanes, a los seguidores de otras confesiones ni a las personas sin religión.
Señaló que, según el último censo, el 37 % de la población británica se declaraba sin religión, y cuestionó qué quedaría de tal definición si se aplicara el criterio de «origen», incluso a la propia familia real.
Según el periódico, Gohir considera que la identidad británica se basa en el sentido de pertenencia, la contribución, el respeto a las leyes y a las instituciones, y el cuidado mutuo entre los ciudadanos, más que en cualquier criterio de índole religiosa o étnica.
Condena generalizada
El periódico también cita a Fiyaz Mughal, de la organización "Musulmanes contra el Antisemitismo", quien calificó los comentarios de "desafortunados" y discriminatorios, ya que denigran a las personas por su religión. Afirmó que ningún partido que adopte este tipo de retórica merece acercarse siquiera al poder.
La condena no se limitó a la comunidad musulmana; el rabino Levi Shapiro, del Consejo de la Comunidad Judía, señaló que presentar a los musulmanes como menos británicos que a los cristianos también ofende a los judíos británicos, y sostuvo que la identidad británica pertenece a todos, independientemente de su religión, raza u origen.
Un giro hacia la extrema derecha
'The Telegraph' sitúa las declaraciones de Downs en el contexto de una polémica más amplia en torno al partido "Restore Britain". Según el periódico, Downs ya había sido acusado anteriormente de reproducir tópicos antisemitas en una publicación sobre Nigel Farage y sus partidarios judíos. Por otro lado, el portavoz de una campaña contra el antisemitismo advirtió que no se debe equiparar el debate sobre la inmigración irregular con la discriminación hacia quienes no son "británicos blancos" o cristianos.
El diario señala que la inquietud entre los críticos del partido ha aumentado con la aparición de activistas que defienden una política de "remigración": la deportación masiva de personas que no se consideran británicas blancas, incluso si entraron legalmente en el país o han contribuido a la sociedad.