El Ayuntamiento de Sevilla, a través de la Comisión de Urbanismo, ha dado luz verde este martes a la construcción de un centro cultural islámico, que incluye una mezquita, en el barrio del Polígono Sur. La concesión de la licencia de obras se ha producido, pese a las amenazas de Vox de retirarle los apoyos al alcalde de la ciudad, José Luis Sanz (PP), que gobierna en minoría.
El desencuentro entre el PP y el partido que encabeza Santiago Abascal se produce cuando falta menos de un año para las elecciones municipales y poco después de que ambos partidos hayan llegado a un acuerdo de gobierno en la Junta, que ha situado al líder de esta formación en Andalucía, Manuel Gavira, como vicepresidente del Gobierno andaluz que preside Juanma Moreno.
El área de Urbanismo del Ayuntamiento hispalense, a través de su concejal, Juan de la Rosa, ha explicado estos días que la Fundación Mezquita de Sevilla que impulsa le centro cultural islámico es un promotor privado, que actúa sobre suelo privado y que "cumple la normativa urbanística vigente". Han insistido en que "bajo ningún concepto" van a poner encima de la mesa "intereses ideológicos o partidistas, ante una licencia perfectamente reglada". Si no la autorizaban, estarían incumpliendo la legalidad e incurriendo en un posible delito de prevaricación, según han alegado desde el Consistorio.
Vox, por su parte, está en pie de guerra y ha impulsado una campaña de recogida de firmas contra el proyecto porque "no permitiremos la islamización de los barrios", según han asegurado. Además, han denunciado que la construcción de una mezquita no está amparada por el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que rige en la ciudad.
Un solar de casi tres mil metros cuatrados en forma triangular, ubicado estratégicamente ante una rotonda y junto al parque Celestino Mutis de Sevilla, en el barrio del Polígono Sur, es el enclave elegido para la construcción del centro cultural islámico. Ahora, el solar está vallado con carteles que indican que se trata de una propiedad privada y que está prohibido aparcar. Dentro, hay ocho árboles en los laterales y, en la entrada, cerrada con cadena y candado, alguien ha arrojado restos de cerdo, el animal prohibido para los musulmanes. Deben llevar ahí varios días.
Los dueños del terreno ahora yermo quieren construir ahí un icónico edificio que asuma las "raíces culturales locales de la arquitectura hispanomusulmana, tomando como referencias algunos de los elementos arquitectónicos de la cultura tradicional islámica", según ha destacado el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra, autor del proyecto. Uno de los elementos más singulares será su envolvente exterior, ya que todo el edificio estará recubierto por una celosía continua encargada de regular la luz natural y matizar la presencia de los huecos de la fachada.
La geometría de esta celosía exterior está inspirada en la trama de la sebka, el característico ornamento presente en los monumentos más emblemáticos de la ciudad, como la Giralda y en el Real Alcázar, en el Patio del Yeso. La Fundación Mezquita de Sevilla (FMS) tiene previsto destinar unos 15 millones de euros al proyecto.
Pero las inversiones millonarias previstas y el sello de prestigio de Vázquez Consuegra no convencen a todos. El grupo municipal de Vox en el Ayuntamiento ha anunciado que irá a los tribunales si, finalmente y como ha ocurrido, el Consistorio le da luz verde al proyecto. Entre los vecinos sondeados por EL MUNDO en los alrededores del solar hay división de opiniones. Los hay que están radicalmente en contra y se muestran dispuestos a acudir a las manifestaciones que sean necesarias para paralizar el proyecto. Pero también hay vecinos que ven con buenos ojos la construcción de una mezquita en el barrio porque consideran que puede servir como lugar de convivencia, en el que prime el respeto y la tolerancia.
La comunidad islámica afincada en Sevilla lleva más de dos décadas intentando construir una mezquita en la capital hispalense para la que se barajaron otros enclaves, finalmente descartados. Actualmente, hay más de una decena de locales y naves acondicionadas para ser utilizadas como lugares de rezo para los musulmanes en la ciudad, pero ninguna se ha construido ex profeso, según la Fundación Mezquita de Sevilla, una entidad cultural, no religiosa, informó El MUNDO.
A las críticas al proyecto de Sevilla, la fundación alega "no va a crecer la población musulmana porque se construya una mezquita, pero sí va a dignificarse su vida, la expresión de su fe y la imagen de estos para con sus vecinos". Recuerdan, además, que la comunidad musulmana "ya vive en Sevilla y ya reza en mezquitas, desde hace más de 40 años, con una convivencia cívica con sus vecinos y entorno".