Esta nueva medida forma parte de una política que, según las autoridades, busca fortalecer la integración de las poblaciones inmigrantes.
Presentado por el gobierno de la primera ministra Mette Frederiksen, el proyecto de ley propone extender las restricciones sobre el uso de velos faciales en espacios públicos, vigentes desde 2018. De aprobarse, la legislación prohibiría el uso del hiyab y el burka en escuelas, institutos, universidades y centros de enseñanza secundaria.
Quienes infrinjan repetidamente esta prohibición podrían enfrentar multas de hasta 10.000 coronas danesas, aproximadamente 1.530 dólares estadounidenses.
El Ministerio de Inmigración danés declaró que esta reforma forma parte de un conjunto de proyectos de ley que no lograron aprobarse antes de las últimas elecciones. Estas medidas buscan, en particular, combatir las "sociedades paralelas" y el "control social negativo".
Las autoridades danesas consideran estas medidas especialmente necesarias en barrios donde los inmigrantes de países no occidentales representan más de la mitad de la población. El gobierno afirma que esta política refleja su compromiso con el fomento de la integración y la contención de lo que describe como la "expansión de la islamización" en ciertas zonas del país.
El proyecto de ley aún debe ser revisado y aprobado por el Parlamento antes de que pueda entrar en vigor.