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Thursday 25 de June de 2026
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Hallan en Marruecos un tablero de hace 1.200 años que revela a qué jugaban en el islam medieval

Hallan en Marruecos un tablero de hace 1.200 años que revela a qué jugaban en el islam medieval

Tallado en los escalones de unos baños públicos de la antigua Volubilis, en Marruecos, el hallazgo apunta a que el juego formaba parte de la vida cotidiana.
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Thursday 25 de Jun.
El tablero de juego en el hammam de Walīla (izquierda), con marcado que muestra la posición de los agujeros (derecha). Vía. Cambridge University

Antes de los videojuegos, de las cartas y hasta de muchos de los juegos de mesa que hoy llenan estanterías y salones, la diversión también encontraba su lugar en los espacios públicos. En la antigua ciudad de Walīla, la Volubilis medieval de Marruecos, los arqueólogos han descubierto una prueba de ello: un tablero de juego grabado directamente sobre los escalones de unos baños públicos.

El hallazgo permite asomarse a una escena cotidiana del islam temprano. Mientras algunos vecinos acudían al hammam para asearse, otros podían detenerse junto a la piscina de agua fría para disputar una partida. El tablero, visible para cualquiera que entrara o saliera del recinto, sugiere que el ocio y la socialización formaban parte inseparable de la experiencia del baño público.

El descubrimiento se produjo en Walīla, conocida durante la época romana como Volubilis, una ciudad que fue capital de la provincia de Mauritania Tingitana y que, tras la expansión islámica en el norte de África, se convirtió en uno de los principales centros del naciente estado idrisí. Los investigadores destacan la importancia del hallazgo porque los tableros de juego medievales fechados con seguridad son extremadamente raros en Marruecos y en buena parte del Mediterráneo islámico occidental.

Muchos de los ejemplares encontrados en excavaciones carecen de contexto arqueológico fiable, por lo que suelen atribuirse de forma genérica a épocas romanas o tardoantiguas. En este caso ocurre lo contrario: el tablero apareció en un hammam construido entre finales del siglo VIII y comienzos del IX, abandonado entre los siglos X y XI, lo que permite establecer una cronología mucho más precisa.

El tablero que sobrevivió al paso de los siglos

El equipo liderado por Tim Penn, de la Universidad de Reading, encontró el tablero grabado en el escalón superior que daba acceso a la piscina de agua fría del baño. Tallado directamente sobre la piedra con herramientas como cincel y martillo, mide aproximadamente 34 centímetros de largo por 9,5 de ancho.

Su diseño está compuesto por tres filas de al menos trece pequeños agujeros semiesféricos. Los investigadores descartaron que se tratara de un tablero de mancala, uno de los juegos de conteo más extendidos del mundo, ya que los hoyos son demasiado poco profundos para almacenar grandes cantidades de semillas o piedras, como exige ese tipo de juego.

La disposición de las cavidades llevó a los arqueólogos a otra hipótesis. Según los autores del estudio, el diseño encaja mejor con el tāb wa-d-dukk —conocido como tāb en el Levante y como sīg en gran parte del Magreb y el Sáhara—, una familia de juegos estratégicos para dos jugadores en la que las piezas avanzan por el tablero con el objetivo de capturar o eliminar las del rival.

Una partida varios siglos antes de lo esperado

Si la interpretación es correcta, el hallazgo tendría una relevancia histórica notable. El tablero de Walīla constituiría la evidencia más antigua conocida del juego tāb/sīg en el norte de África, adelantando varios siglos la presencia documentada de esta tradición lúdica en la región. En sus versiones actuales, el juego no utiliza dados. Los participantes lanzan cuatro palos con dos caras de colores distintos y el número de caras visibles determina el movimiento de las fichas.

Parte de la misma experiencia

La ubicación del tablero es tan importante como su antigüedad. No se encontraba escondido en un rincón ni grabado de forma clandestina. Estaba situado en el centro de la entrada a la piscina fría, un lugar visible desde la sala donde los bañistas se cambiaban de ropa y por el que debían pasar quienes entraban o salían del agua.

Los investigadores creen que dos personas podían sentarse frente a frente en los escalones y jugar cómodamente mientras el resto de usuarios observaba la partida. La posición destacada del tablero y el trabajo necesario para tallarlo sugieren que fue realizado con la aprobación de quienes gestionaban el hammam y que formaba parte aceptada de la vida social del establecimiento.

Lo que los juegos cuentan sobre una sociedad

Los juegos de mesa aparecen con frecuencia en poemas, relatos y obras literarias árabes medievales, una señal de que estaban profundamente arraigados en la vida diaria. Sin embargo, la arqueología de los juegos en contextos islámicos sigue siendo un campo poco explorado y muchos tableros grabados en piedra han pasado desapercibidos en las excavaciones.

Por eso, los autores consideran que este descubrimiento aporta mucho más que información sobre una simple partida. El tablero revela cómo se utilizaban los espacios públicos, cómo se relacionaban las comunidades urbanas y qué formas de ocio compartían los habitantes del norte de África hace más de mil años.

En ocasiones, una pequeña serie de agujeros tallados en una escalera puede contar tanto sobre una sociedad como un palacio o una fortaleza. En Walīla, ese modesto tablero ha conservado durante doce siglos el recuerdo de un juego que acompañó a generaciones enteras de bañistas medievales.

Fuente: National Geographic


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