El Pew Research Center, uno de los principales institutos de investigación social de Estados Unidos y una referencia internacional en el estudio de la religión, la sociedad y la política, concluye en su último informe anual —basado en datos de 198 países y territorios— que tanto las hostilidades por motivos religiosos como las restricciones estatales a la libertad religiosa continúan aumentando en todo el mundo.
En 2023, el número de países con niveles altos o muy altos de hostilidad social hacia las comunidades religiosas pasó de 45 a 55. Entre los principales factores que explican este incremento se encuentran el acoso a las minorías religiosas y las repercusiones internacionales del conflicto entre Israel y Hamás tras los ataques del 7 de octubre de 2023.
Los grupos más afectados fueron los musulmanes, los judíos y los Testigos de Jehová. En varios países europeos, entre ellos España, Noruega, Bélgica y Suecia, la situación empeoró de manera considerable. Asimismo, en Rusia se registró un aumento de la violencia religiosa dirigida contra comunidades judías y musulmanas.
Mayor intervención de los gobiernos
Paralelamente, los gobiernos de todo el mundo intensificaron su intervención en asuntos religiosos. Según el estudio, las autoridades hostigaron o vigilaron a comunidades religiosas en 185 de los países analizados. Además, se documentaron intervenciones en misas y reuniones religiosas en 175 Estados, la cifra más elevada desde que comenzaron los registros en 2007.
Entre los países más poblados, China, Irán, Indonesia, Egipto y Rusia presentaron las restricciones estatales más severas a la práctica religiosa. En contraste, los niveles más bajos se observaron en Sudáfrica, Estados Unidos, Japón, Filipinas y Reino Unido.
En cuanto a las tensiones sociales relacionadas con la religión, Nigeria, India, Bangladés, Pakistán y Egipto encabezaron la lista. En varios de estos países, las minorías religiosas —incluidas comunidades cristianas— sufren habitualmente discriminación, hostigamiento y agresiones.
El estudio del Pew Research Center no pretende elaborar una clasificación de la persecución religiosa. Su objetivo es medir tanto las restricciones impuestas por los Estados como las hostilidades sociales que afectan a todas las comunidades religiosas. Según los investigadores, las intervenciones gubernamentales en la práctica religiosa han aumentado de forma constante durante años, mientras que las tensiones sociales suelen verse especialmente influenciadas por crisis y conflictos contemporáneos.
Conclusión
En conjunto, el informe del Pew Research Center confirma una tendencia global preocupante: el aumento de la intolerancia religiosa y del control estatal sobre las prácticas de fe. Casos concretos como el de China muestran cómo esta presión puede materializarse de forma especialmente severa contra determinadas comunidades cristianas, en un contexto internacional marcado por el incremento de las restricciones a la libertad religiosa y de las tensiones entre grupos religiosos, informó Religión Digital.