Durante un discurso en el Club Nacional de Prensa de Canberra, Pauline Hanson, líder del partido de extrema derecha One Nation, afirmó que Australia debe replantearse su modelo multicultural. Sostuvo que la sociedad debería avanzar hacia un modelo "monocultural", al considerar que la identidad nacional se está viendo socavada por los altos niveles de inmigración y las diversas influencias culturales.
Pauline Hanson también criticó lo que denomina "islam radical", alegando que las autoridades se muestran demasiado reticentes a enfrentarlo, especialmente en lo que respecta a ciertos líderes religiosos acusados de difundir discursos de odio. Sus comentarios se alinean con la postura política que ha defendido durante años en materia de inmigración e identidad nacional.
Propuso restringir la inmigración procedente de países que ella asocia con el islam radical y habló de medidas para deportar a figuras religiosas que considera extremistas. Sus detractores han comparado estas declaraciones con políticas restrictivas adoptadas en otras naciones occidentales.
La política también amplió su discurso para abordar otras cuestiones, incluidas críticas al multiculturalismo, a los organismos internacionales y a políticas sociales específicas. Afirma que varios países europeos han perdido su cohesión social debido a la inmigración.
Sus posturas sobre cuestiones de género e instituciones públicas también se han considerado provocadoras, alimentando un debate nacional sobre la orientación ideológica de su partido. Por último, abogó por reducir la cooperación internacional y reafirmar la soberanía australiana.
A pesar de la polémica, el partido One Nation está experimentando un resurgimiento en su popularidad según varias encuestas recientes, lo que refuerza su influencia en el discurso político australiano, informó Al Jazeera.