Casi la mitad de los rusos compra ahora productos cárnicos con certificación halal, según una encuesta realizada por el grupo alimentario Cherkizovo a más de 2000 consumidores.
El estudio revela que el 46 % de los encuestados compra carne con la etiqueta halal, y el 20 % lo hace con regularidad. Uno de cada cinco consumidores incluso afirma comprarla al menos una vez por semana.
Un dato sorprendente: la motivación religiosa es solo un factor secundario. Únicamente el 27 % de los encuestados afirma elegir estos productos por motivos relacionados con su fe. La mayoría los asocia con una mejor calidad, controles de producción más estrictos y beneficios para la salud. Así, el 43 % cree que la carne halal es más sana y de mejor calidad que los productos convencionales, mientras que el 36 % destaca su sabor.
Para Anastasia Mikhailova, representante del grupo Cherkizovo, estos resultados demuestran que el mercado halal ya no se percibe como exclusivo para musulmanes. «Muchos consumidores ven ahora la etiqueta halal como una garantía adicional de calidad y cumplimiento de las normas de producción», explica. Ante esta creciente demanda, la empresa planea ampliar su gama de productos halal en Rusia.
Esta evolución ilustra una tendencia observada en varios países: el concepto halal trasciende cada vez más su contexto puramente religioso para convertirse en un indicador de calidad para algunos consumidores.
En Rusia, país con más de 20 millones de musulmanes, el mercado halal se beneficia sin duda de una amplia base de clientes, pero su crecimiento entre el público general también refleja una creciente confianza en la trazabilidad, la higiene y los estándares de control asociados a esta certificación. Este fenómeno podría incentivar a los fabricantes a invertir más en este segmento en rápida expansión, informó Oumma.