Conocida como la "Gran Mezquita de Ramadán", fue inaugurada el pasado mes abril en la prefectura de Saitama en presencia del embajador de Pakistán en Japón, Abdul Hameed.
Según el Ayuntamiento de Kawagoe, el edificio se construyó sin los permisos necesarios en una zona donde la construcción está estrictamente regulada. Las autoridades afirman haber ordenado la paralización de la obra para diciembre de 2024, pero la mezquita se terminó y abrió al público.
La alcaldesa de la ciudad, Hatsue Morita, declaró que desea que el edificio sea demolido "lo antes posible", calificando la situación actual de "inaceptable".
La investigación de las autoridades se ha visto complicada por las dificultades para identificar a los responsables del proyecto. Al parecer, el propietario original del terreno se negó a revelar la identidad del comprador, mientras que los funcionarios municipales no pudieron obtener información específica de los trabajadores de la obra. Finalmente, la propiedad fue transferida a una empresa registrada en la misma dirección que el complejo religioso.
Este caso ha desatado un acalorado debate en Japón, donde la población musulmana está en crecimiento. Pone de relieve las dificultades asociadas con la construcción de nuevos lugares de culto, así como los estrictos requisitos de la legislación urbanística japonesa.
La embajada de Pakistán aclaró que su embajador aceptó la invitación a la inauguración creyendo que se habían obtenido todos los permisos necesarios. Asimismo, hizo un llamamiento a los miembros de la comunidad pakistaní para que respeten plenamente las leyes japonesas, en particular las relativas a la construcción de lugares de culto.