Desde Asia hasta Europa, pasando por Oriente Medio, África y Oceanía, las tradicionales takbirat (proclamaciones religiosas) resonaron de manera simultánea en un escenario global que reunió a fieles de diferentes nacionalidades y culturas.
En numerosos países, las celebraciones estuvieron acompañadas de actividades familiares, sacrificios rituales y acciones solidarias dirigidas a personas necesitadas.
Arabia Saudí y el Hajj
En Arabia Saudí, los peregrinos continuaron los rituales del Hajj tras completar la permanencia en Arafat y pasar la noche en Muzdalifah.
La agencia oficial SPA informó de una intensa afluencia de fieles en la Gran Mezquita de La Meca para realizar el Tawaf al-Ifada, mientras que en Medina miles de personas participaron en la oración del Eid en la Mezquita del Profeta.
Los peregrinos continuarán los rituales en Mina durante los días de Tashriq, incluyendo la lapidación de las tres columnas y el Tawaf de despedida.
Gaza: oración entre ruinas y desplazamiento
En la Franja de Gaza, los palestinos realizaron la oración del Eid entre edificios destruidos y campamentos de desplazados, en medio de las consecuencias de la guerra.
Las plegarias se celebraron sobre los escombros de mezquitas destruidas y en refugios improvisados, mientras familias y voluntarios intentaban llevar algo de alegría a los niños pese a las difíciles condiciones humanitarias.
Las imágenes difundidas desde Gaza reflejaron escenas de resiliencia y solidaridad en medio de la devastación.
Siria: Eid entre esperanza y reconstrucción
En Siria, miles de fieles acudieron a mezquitas y plazas públicas en Damasco y otras ciudades para celebrar Eid al-Adha.
La Mezquita Omeya de Damasco recibió desde primeras horas de la mañana a numerosos fieles, mientras el presidente Ahmad Al-Sharaa participó en la oración del Eid en la mezquita Abdullah bin Abbas, en Alepo, en el norte del país.
Se trató de la primera ocasión en que el mandatario realizó la oración fuera de la capital desde su llegada a la presidencia.
Las celebraciones estuvieron marcadas por encuentros familiares, intercambio de felicitaciones y la venta de dulces tradicionales.
Multitudinarias celebraciones en Asia
En Pakistán, Indonesia y Malasia, millones de personas participaron en oraciones masivas en mezquitas históricas y plazas abiertas.
En Yakarta, los fieles se congregaron en la Gran Mezquita Al Azhar y en avenidas principales, donde destacaron los atuendos tradicionales y la organización de las ceremonias.
En Pakistán, ciudades como Islamabad y Karachi registraron una gran afluencia de fieles vestidos con ropa tradicional, mientras que en Malasia se mantuvo la tradición de las “casas abiertas”, donde familias reciben a vecinos y amigos de distintas religiones.
Celebraciones en Europa y Rusia
Las comunidades musulmanas también protagonizaron celebraciones masivas en Europa.
En Rusia, decenas de miles de personas se reunieron en torno a la Gran Mezquita de Moscú y en calles adyacentes debido a la elevada afluencia de fieles.
En Bosnia y Herzegovina, la histórica mezquita Gazi Husrev-beg de Sarajevo acogió a numerosos creyentes en una celebración marcada por el patrimonio islámico balcánico.
Asimismo, en Albania miles de personas participaron en la oración colectiva en el principal bulevar de Tirana.
África y Oriente Medio
En Egipto, Marruecos, Iraq, Irán y Qatar, las festividades reunieron a millones de fieles en mezquitas y espacios públicos.
En El Cairo, las celebraciones incluyeron actividades populares y reparto de regalos para niños, mientras que en Marruecos predominó el uso de vestimenta tradicional y las reuniones familiares.
En Irán e Irak, las autoridades desplegaron amplios dispositivos organizativos y de seguridad para facilitar las ceremonias religiosas.
Eid en medio de conflictos y crisis
En Sudán, Yemen y Afganistán, las celebraciones estuvieron marcadas por las dificultades económicas y los conflictos armados.
Pese a ello, miles de personas acudieron a las mezquitas y plazas para realizar la oración del Eid y compartir alimentos con familias necesitadas.
Las escenas reflejaron la dimensión espiritual y social de la festividad incluso en contextos de guerra y desplazamiento.
Un mensaje global de unidad
Las celebraciones de Eid al-Adha volvieron a poner de relieve el carácter universal de esta festividad islámica, convertida en un espacio de encuentro espiritual y cohesión social más allá de fronteras, culturas y diferencias lingüísticas.
Desde las grandes capitales asiáticas hasta los campamentos de desplazados y las comunidades musulmanas en Occidente, las takbirat del Eid resonaron como símbolo de unidad y pertenencia compartida.
Fuente: SANA