En la ciudad estadounidense de San Diego, más de 2.000 personas se congregaron el jueves para llorar la muerte de Amin Abdullah, Mansour Kaziha y Nader Awad, quienes perdieron la vida en un ataque terrorista ocurrido el lunes en la mezquita más grande de la ciudad.
Las tres víctimas fueron recordadas como héroes, dado que intentaron detener a dos atacantes que abrieron fuego en el Centro Islámico de San Diego. Estas fueron las palabras expresadas por Taha Hassane, imán del Centro Islámico de San Diego.
Imán Taha Hassane: “Trabajemos juntos para detener este odio, detener este racismo, lograr que se deje de deshumanizar a la comunidad musulmana, para que podamos vivir juntos en esta sociedad tan diversa, en este país tan diverso. Podemos vivir juntos como hermanos y hermanas, amándonos unos a otros y trabajando juntos para mejorar nuestra comunidad y nuestra sociedad”.
Esto se produce al tiempo que han surgido más detalles sobre uno de los sospechosos del tiroteo. Más de un año antes del tiroteo en la mezquita, Caleb Vazquez había llamado la atención de la policía debido a su inquietante comportamiento de idolatrar a los nazis y a los perpetradores de tiroteos masivos.
En 2025, la policía obtuvo una orden judicial para confiscar decenas de armas que su padre tenía en su hogar. Vazquez también había sido previamente ingresado de forma involuntaria en un centro psiquiátrico.
Las nuevas revelaciones se produjeron como parte de los documentos presentados ante un tribunal de San Diego, lo que genera dudas sobre la falta de capacidad de las autoridades para evitar el tiroteo en la mezquita, informó Democracy Now.