La retórica hostil contra los musulmanes está en aumento, especialmente en la plataforma X. Este fenómeno se manifiesta en campañas en línea que exigen restricciones al uso del hiyab, se oponen a la construcción de mezquitas y se impide la apertura de cementerios musulmanes.
Estas demandas, promovidas por ciertos grupos nacionalistas y cuentas influyentes, contradicen directamente el artículo 20 de la Constitución japonesa, que garantiza la libertad religiosa y prohíbe cualquier injerencia estatal en asuntos religiosos.
Un estudio realizado por Hirofumi Tanada, profesor de la Universidad de Waseda, estima que aproximadamente 420.000 musulmanes vivirán en Japón a finales de 2024, lo que representa una minoría de alrededor del 0,3% de la población total. A pesar de su reducido tamaño, esta comunidad es cada vez más blanco de la retórica hostil.
El movimiento "Net Uyoku", surgido en línea a principios de la década de 2000, ejemplifica esta tendencia.
Inicialmente centrada en la retórica anticoreana y antichina, la campaña ha derivado gradualmente hacia la retórica antimusulmana, especialmente con el aumento del número de trabajadores extranjeros en el país.
Además, algunos observadores señalan el papel de figuras públicas y políticas en la amplificación de esta retórica. Al difundir o apoyar indirectamente estas campañas digitales, contribuyen a influir en la opinión pública y a legitimar propuestas discriminatorias, según Al Jazeera.
Esta situación pone de manifiesto una creciente desconexión entre los principios constitucionales de Japón y ciertas dinámicas sociales contemporáneas, lo que suscita preocupación por el respeto a los derechos fundamentales de las minorías religiosas.