Una sociedad menos católica y más multiconfesional. Este sería el resumen de la evolución de los centros de culto en Lleida, donde el catolicismo sigue siendo predominante, pero con un peso que ha ido menguando en las últimas décadas, mientras que otras confesiones, como la evangélica o la musulmana, han duplicado o incluso triplicado tanto su número de fieles como el de centros de culto por toda la provincia.
Así lo recoge el Mapa de les Religions de Catalunya de la dirección general de Asuntos Religiosos, en el que se detalla que en el año 2024 había 1.926 centros de culto en la provincia. De estos, la gran mayoría (1.804) eran católicos, seguidos de los evangélicos (49), los musulmanes (31) y los ortodoxos (13).
Sin embargo, lo curioso es que, si se comparan con los de hace 20 años, se puede percibir claramente cómo ha cambiado la sociedad leridana. La mejor prueba es que en 2004 había 19 templos evangélicos, es decir, que en 20 años casi se han triplicado. Lo mismo ha ocurrido con los oratorios musulmanes, de 11 a 31, mientras que los ortodoxos han pasado de 1 a 13, y los bahaístas, de 1 a 4.
Mientras las religiones minoritarias han ganado peso, la católica ha tendido a la baja. Según los datos de la Generalitat, en 2024 había 1.804 templos, cuando 10 años antes eran 1.967, aunque antes incluía como centros de culto congregaciones religiosas o equipamientos donde había capillas y ahora no.
La apertura de algunos templos de estas confesiones ha generado controversia entre los vecinos del lugar donde se ubican, pero el responsable de Asuntos Religiosos tiene muy clara su postura al respecto. “La experiencia nos dice que, después de instalarse un centro de culto y haber seguido los parámetros normativos, no genera ninguno de los problemas que se temían que podrían causar, y estudios recientes vinculan el incremento de la seguridad en los barrios a la presencia de un centro de culto”.
El ejemplo más reciente es el del barrio de Cappont de Lleida, donde la apertura de un oratorio musulmán generó protestas vecinales. Sin embargo, el centro lleva 3 meses abierto y no ha habido ninguna queja. “Había inquietud entre los vecinos, pero al ver que adecentamos un local vacío y sucio, controlamos los aforos y no causamos problemas de ruidos, están tranquilos, peor sería tener una discoteca”, señala Hafid El Ouadni, portavoz del oratorio, informó Segre.