El acuerdo de alto el fuego para detener la guerra en Irán parecía pender de un hilo el miércoles, después de que la República Islámica volviera a cerrar el estrecho de Ormuz en respuesta a los ataques israelíes en el Líbano. La Casa Blanca exigió que se reabriera el paso y trató de mantener las conversaciones de paz en marcha.
Tanto Estados Unidos como Irán se atribuyeron la victoria tras alcanzar el acuerdo, y los líderes mundiales expresaron su alivio, a pesar de que más drones y misiles alcanzaron Irán y los países árabes del Golfo. Al mismo tiempo, Israel intensificó sus ataques contra el Líbano, alcanzando zonas comerciales y residenciales de Beirut. Al menos 254 personas murieron el miércoles en el día más mortífero de los combates en la zona.
El presidente del Parlamento iraní afirmó que las conversaciones previstas eran “irrazonables” porque Washington incumplió tres de las diez condiciones de Teherán para poner fin a los combates. En una publicación en las redes sociales, Mohammad Bagher Ghalibaf se opuso a los ataques israelíes contra el Libano, a una supuesta incursión de drones en el espacio aéreo iraní tras la entrada en vigor del alto el fuego y a la negativa de EE. UU. a aceptar cualquier capacidad de enriquecimiento iraní en un acuerdo definitivo.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, calificó de “totalmente inaceptable” el cierre del estrecho de Ormuz, del que informaron los medios estatales iraníes. Reiteró la “expectativa y exigencia” de Trump de que se reabra el canal, informó AP.