Por quinta semana consecutiva, y en una escalada sin precedentes en la Jerusalén ocupada desde 1967, la ocupación israelí mantiene cerrado el recinto de la Mezquita de Al-Aqsa por trigésimo quinto día consecutivo, impidiendo que miles de palestinos accedan a ella para realizar las oraciones del viernes, bajo el pretexto del "estado de emergencia" y la situación de seguridad imperante.
Las fuerzas de ocupación impusieron estrictas medidas militares alrededor de la Ciudad Vieja de Jerusalén, cerrando sus entradas, desplegando puestos de control militar e impidiendo por completo que los fieles lleguen a la Mezquita de Al-Aqsa para realizar la oración del viernes, en medio de un fuerte despliegue de soldados.
Testigos presenciales informaron que las fuerzas de ocupación impidieron a los fieles entrar en la Ciudad Vieja o acercarse a la Mezquita de Al-Aqsa, obligándolos a realizar sus oraciones en las calles y barrios cercanos, bajo las restricciones vigentes.
Este cierre prolongado se enmarca en el contexto de las políticas restrictivas impuestas por las autoridades de ocupación en Jerusalén y sus lugares sagrados, en un intento por imponer una nueva realidad en la Mezquita de Al-Aqsa y establecer un control absoluto sobre ella.
Asimismo, organismos oficiales y religiosos han advertido sobre los peligros del cierre continuo de la Mezquita de Al-Aqsa, considerándolo una flagrante violación de la libertad de culto y una peligrosa escalada que exige una intervención internacional urgente para detener estas medidas.
Los llamados "grupos del Monte del Templo" continúan incitando a asaltar la Mezquita de Al-Aqsa durante la festividad judía de la Pascua, exigiendo el "sacrificio de animales" en su interior y su apertura durante el período festivo, que se extiende del 2 al 9 de abril, informó la agencia Wafa.