La antigua iglesia, catalogada como monumento histórico y con 168 años de antigüedad, estaba siendo convertida en un centro islámico. Según la policía de Victoria, el incendio, que comenzó alrededor de la 1:50 p. m. en la parte trasera del edificio, causó daños considerables. Si bien no se reportaron heridos, las autoridades confirmaron que el incendio se está tratando como "sospechoso", sin establecer aún ningún vínculo con otros incidentes ni un objetivo específico.
Para el Consejo Islámico de Victoria, es difícil separar este incidente del contexto actual. La organización denuncia un preocupante aumento de actos islamófobos en la región, citando un reciente incremento del vandalismo, las amenazas y la violencia contra los musulmanes y sus lugares de culto.
El presidente del futuro centro islámico, Ekrem Fuldagli, se declaró "devastado" y cree que el ataque debe considerarse un crimen de odio. “Esto no ocurre de la nada”, afirmó, señalando la normalización de la retórica antimusulmana, incluso en algunos círculos políticos.
En términos más generales, varios líderes religiosos advierten sobre un clima de creciente tensión. A principios de marzo, una mezquita en Melbourne fue evacuada tras la recepción de un paquete sospechoso. Unos días antes, un iftar de Ramadán en Ballarat fue interrumpido por un individuo que profirió insultos racistas y amenazó a los participantes, incluidos niños.
Se han reportado amenazas aún más graves, incluyendo mensajes que evocan un “Christchurch 2.0”, en referencia al atentado terrorista de 2019 en Nueva Zelanda.
Ante esta escalada, los representantes musulmanes instan a las autoridades a actuar con firmeza y a reconocer plenamente la gravedad de estos actos, en un contexto donde los incidentes islamófobos han aumentado drásticamente desde octubre de 2023, según un informe oficial.
Este incendio no parece ser un incidente aislado. Se produce en medio de un aumento de los ataques contra musulmanes en Australia. La conversión de una antigua iglesia en mezquita también puede avivar las tensiones entre algunos sectores, especialmente en un clima ya marcado por la desconfianza y la retórica hostil. Cuanto más frecuente sea dicha retórica, mayor será la probabilidad de que algunos actúen.
Para la comunidad musulmana, esto refuerza la sensación de inseguridad e injusticia. Por lo tanto, el reto para las autoridades es doble: investigar a fondo este incendio, pero también tranquilizar a un sector de la población que se siente cada vez más atacado. Sin una respuesta clara y decisiva, existe el riesgo de que estas tensiones se arraiguen.