Irán mantiene el martes sus bombardeos dirigidos contra Israel y los estados árabes del Golfo, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmaba que Estados Unidos estaba en conversaciones con la República Islámica para poner fin a la guerra.
Trump también amplió un plazo para que Irán abriera el estratégico estrecho de Ormuz al transporte marítimo o, de lo contrario, viera sus centrales eléctricas atacadas por bombardeos aéreos, lo que hizo bajar brevemente los precios del petróleo e impulsó las acciones.
El aplazamiento ofreció un respiro después de que Estados Unidos e Irán intercambiaran amenazas durante el fin de semana sobre ataques que podrían haber cortado la electricidad a millones de personas en Irán y en todo el Golfo y dejar fuera de servicio plantas desalinizadoras que proporcionan agua potable a muchas naciones desérticas, al tiempo que aumentaban los temores de una posible catástrofe si se alcanzaban plantas nucleares.
Pero cualquier información sobre las conversaciones descritas por Trump sigue en disputa con Irán, que negó que se hubiera celebrado negociación alguna.
“No se han celebrado negociaciones con Estados Unidos”, afirmó en X el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, y añadió que “se usan noticias falsas para manipular los mercados financieros y petroleros”.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, también afirmó que Israel seguirá atacando a Irán y Líbano incluso mientras Estados Unidos considera un alto el fuego.
El ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, ha hablado sobre la guerra esta semana con sus homólogos en Azerbaiyán, Egipto, Omán, Pakistán, Rusia, Corea del Sur, Turquía y Turkmenistán, informó su oficina.
Irán lanzó varias oleadas de misiles contra Israel a primera hora del martes, con reportes de un impacto en el norte del país.
En Tel Aviv, un misil con una ojiva de 100 kilogramos (220 libras) eludió las defensas israelíes y se estrelló contra una calle en el centro de la ciudad, donde hizo volar las ventanas de un edificio de apartamentos vecino y provocó una humareda.
Israel había bombardeado antes el martes los suburbios del sur de Beirut y dijo que estaba atacando infraestructura utilizada por el grupo político y militar Hezbollah.
Al menos ocho personas murieron, según el Ministerio de Salud libanés. Un ataque contra un apartamento residencial al sureste de la capital libanesa mató al menos a tres personas, incluida una niña de 3 años. Otras dos personas murieron en la aldea de Salaa y tres en la aldea de Srifa.
Más de 1.000 personas han muerto en Líbano desde que la guerra entre Israel y Hezbollah, un aliado de Irán, se reanudó el 2 de marzo, y más de 1 millón de personas han sido desplazadas.
En Kuwait, líneas eléctricas fueron alcanzadas por metralla de la defensa antiaérea, lo que provocó cortes parciales de electricidad durante varias horas. Sonaron sirenas de alerta por misiles en Bahrein, y el Ministerio saudí de Defensa indicó que había destruido 19 drones iraníes que tenían como objetivo su Provincia Oriental, rica en petróleo.
Los precios del petróleo cayeron brevemente por debajo de los 100 dólares por barril después de que Trump afirmara que su gobierno estaba en conversaciones para poner fin a la guerra. Pero ese respiro duró poco: el precio del crudo Brent, el referente internacional, volvió a 104 dólares por barril en las operaciones matutinas, con un alza de más del 40% desde que Israel y Estados Unidos iniciaron la guerra el 28 de febrero. AP