El pleno del Ayuntamiento de Sevilla ha prohibido ayer jueves el uso de burka, nicab y otros elementos que oculten de forma integral el rostro en las instalaciones municipales, una moción planteada por Vox que ha contado, como ha ocurrido en otros municipios españoles, con el respaldo del PP.
La propuesta ha salido adelante pese al rechazo de los grupos de izquierda, PSOE y Con Podemos-Izquierda Unida, que la han calificado de «racista», poniendo también en duda el respaldo legal que pudiera tener en base a una sentencia del Tribunal Supremo de 2013 que dicta que los ayuntamientos no pueden limitar derechos fundamentales.
Sin embargo, el responsable de defender la moción, el concejal de Vox Gonzalo García Polavieja ha recordado a la izquierda que después de esa sentencia de 2013, también se dictó otra del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) en 2014 que permite un amplio margen de apreciación para determinar las reglas de convivencia.
El portavoz del grupo popular, Juan Bueno, mostró su apoyo a la medida aunque matizaba que «es conveniente pedir un informe jurídico sobre si se puede hacer». «Como gobierno estaríamos dispuestos a hacerlo. El problema es que creemos que sin ese amparo de esa ley creemos que no se puede hacer», señaló Bueno.
Por otra parte, el concejal de Vox, Gonzalo García-Polavieja, defendía la legalidad de la medida y citaba la ley de Seguridad Ciudadana 4/2015, señalando que es «una infracción grave ir totalmente cubierto, excepto por razones de seguridad, salud o necesidad, que es exactamente lo que nosotros proponemos», según ABC.