Sus patios están vacíos y un profundo silencio envuelve sus arcadas, que siempre han sido un corazón vibrante lleno de fieles y defensores incansables de la mezquita.
Este año, las oraciones del Eid al-Fitr no se permitieron en Al-Aqsa tras un cierre prolongado que incluyó el último viernes de Ramadán, Laylat al-Qadr (la Noche del Destino) y los últimos diez días de Ramadán. Un manto de tristeza y dolor se cierne sobre los corazones de los palestinos, privados de realizar sus ritos religiosos dentro del recinto de la primera Qibla para los musulmanes.
El 28 de febrero, las autoridades de ocupación israelíes cerraron la Mezquita de Al-Aqsa y la Ciudad Vieja de Jerusalén con el pretexto de declarar el estado de emergencia, coincidiendo con el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán.
A pesar de esto, los palestinos continuaron con sus oraciones. Videos que circularon en los últimos días mostraron a fieles realizando las oraciones de Taraweeh cerca de la Puerta de los Leones en la Jerusalén ocupada, una escena que refleja su firmeza y determinación de continuar con sus prácticas religiosas a pesar de las restricciones de la ocupación y la prohibición de entrar a los patios de la mezquita.
Sin embargo, las fuerzas de ocupación israelíes intentaron dispersar a los fieles, mientras decenas de palestinos realizaban las oraciones de Isha y Taraweeh en las inmediaciones de la Mezquita de Al-Aqsa. Las fuerzas de ocupación también retiraron a uno de los guardias de la mezquita, una medida que refleja una nueva escalada contra quienes mantienen presencia en el lugar.
Ante el cierre y la prohibición de la oración del Eid dentro de Al-Aqsa, el predicador de la mezquita, el jeque Ekrima Sabri, hizo un llamado a los habitantes de Jerusalén para que acudieran a la mezquita, enfatizando que la oración es obligatoria en el punto más cercano al recinto de Al-Aqsa.
Se instó a los residentes de Jerusalén, los territorios ocupados y Cisjordania a acudir en masa a las inmediaciones de la mezquita y realizar oraciones en sus puertas, umbrales y a lo largo de los caminos que conducen a ella, considerando esto un deber religioso y nacional para romper el bloqueo impuesto a la primera de las dos Qiblas (direcciones de la oración).
Asimismo, las redes sociales se han llenado de actividad desde que las autoridades de ocupación anunciaron el cierre de la Mezquita de Al-Aqsa. La prohibición de las oraciones del Eid al-Fitr provocó indignación entre activistas palestinos y árabes, quienes consideraron la decisión una peligrosa escalada que ataca lugares sagrados e infringe los derechos religiosos y espirituales de los palestinos y musulmanes en su día del Eid, informó Al Jazeera.
Quienes frecuentan la Mezquita de Al-Aqsa describieron su cierre durante el Ramadán y la festividad del Eid al-Fitr como «el Ramadán y el Eid más difíciles que jamás hayamos vivido», enfatizando que el silencio de sus patios y la ausencia de fieles les dejaron un profundo vacío emocional y espiritual. Añadieron que esta medida intensificó su sentimiento de alienación y privación de la primera Qibla de los musulmanes.