Según los informes, 1.100 niños han muerto o han resultado heridos en conflicto desde el pasado 28 de febrero. De ellos, 200 murieron en Irán, y 91 en Líbano.
Estas cifras seguirán aumentando a medida que la violencia se siga recrudeciendo y extendiendo por la región.
La interrupción generalizada de la educación ha obligado a millones de niños y niñas a abandonar la escuela, y otros cientos de miles han debido desplazarse a causa de los incesantes bombardeos.
Las infraestructuras civiles –especialmente los hospitales, las escuelas y los sistemas de agua y saneamiento, esenciales para la supervivencia de la infancia– han sido objeto de ataques o han quedado dañados o destruidos por las partes en conflicto. No hay nada que justifique el asesinato y la mutilación de niños y niñas, ni la destrucción y la interrupción de los servicios esenciales que precisan para sobrevivir.
Las violaciones graves contra la infancia en los conflictos armados pueden constituir violaciones del derecho internacional, en particular el derecho internacional humanitario y de derechos humanos. UNICEF reitera el llamamiento del Secretario General a las partes en conflicto para que pongan fin a la violencia y entablen negociaciones diplomáticas. Además, UNICEF insta a las partes a adoptar todas las precauciones necesarias al elegir sus medios y métodos de guerra con el fin de reducir al mínimo el daño a la población civil, en particular evitando el uso de armas explosivas que afectan de manera desproporcionada a la infancia, informó UNICEF en su página oficial.
Según UNICEF, cerca de 700.000 personas han sido desplazadas por la violencia, entre ellas alrededor de 200.000 niños, obligados a abandonar sus hogares.