El gobierno británico anunció la adopción de una definición rectora de islamofobia, medida destinada a mejorar los mecanismos para enfrentar los abusos y los crímenes de odio contra la comunidad musulmana en el país.
La iniciativa, anunciada por el secretario de Estado para las Comunidades, Steve Reid, surge tras años de debates en ámbitos políticos y de derechos humanos sobre la necesidad de un marco más claro que permita a las instituciones públicas abordar el fenómeno del odio de forma más coherente.
Según el gobierno británico, la islamofobia se define como la persecución o la incitación a actos de hostilidad contra personas o grupos musulmanes, ya sea mediante agresiones físicas, insultos verbales o ataques en línea.
La definición también incluye actos como vandalismo, acoso, intimidación y la difusión de estereotipos negativos o incitación al odio contra los musulmanes, además de la persecución de personas percibidas como musulmanas por su apariencia, origen o contexto cultural.
Las autoridades aclararon que la definición tiene carácter consultivo y no jurídicamente vinculante, y su objetivo es ayudar a las instituciones a comprender mejor la naturaleza de los delitos de odio relacionados con la islamofobia.
El gobierno subrayó además que la libertad de expresión continúa garantizada y que la crítica legítima a las creencias religiosas, incluido el islam, sigue protegida por la legislación británica.
Datos del Ministerio del Interior indican que cerca de 4.500 delitos de odio contra musulmanes se registraron en el año fiscal que finalizó en marzo de 2025, cifra que representa casi la mitad de los delitos motivados por religión en Inglaterra y Gales, informó Sana.