Los musulmanes que realizan la Umrah en Arabia Saudita durante el Ramadán no están seguros del impacto que la guerra entre Israel y Estados Unidos contra Irán pueda tener en su viaje. La continuación de la guerra y la suspensión de vuelos por precaución por parte de algunas aerolíneas están afectando la Umrah de Ramadán de este año.
Cada año, millones de peregrinos se reúnen en Arabia Saudita para realizar la Umrah, la peregrinación menor que, durante el mes sagrado del Ramadán, adquiere una dimensión excepcional. En 2025, más de 16,5 millones de peregrinos visitaron los patios de los lugares sagrados. Y los informes ya indican una afluencia récord de más de 11,6 millones de peregrinos para febrero de 2026.
Pero este fervor espiritual choca ahora con el brutal choque de armas.
El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron una serie de ataques contra Irán. Teherán respondió bombardeando bases militares estadounidenses repartidas por los países del Golfo. En cuestión de horas, Oriente Medio quedó envuelto en llamas, sumiendo a la región en un conflicto abierto con consecuencias inmediatas.
La primera víctima colateral: el cielo. Los principales aeropuertos de Irán, Irak, Israel, Siria, Kuwait, Catar y los Emiratos Árabes Unidos anunciaron su cierre temporal. Tras estos ataques, varias aerolíneas suspendieron sus vuelos a la región, interrumpiendo el tráfico aéreo, ya de por sí sobrecargado durante este período de alta concurrencia religiosa.
Estas interrupciones podrían afectar gravemente la peregrinación a la Umrah durante el Ramadán. Las agencias de viajes, en primera línea, se esfuerzan por reorganizar los programas planificados desde hace tiempo.
Contactada telefónicamente, la Sra. Sine Anta Sarr, directora de Kelou Voyages, empresa especializada en la organización de peregrinaciones a la Umrah y el Hajj desde hace varios años, confirmó la repercusión: los cierres del espacio aéreo y las suspensiones de vuelos están afectando de inmediato los horarios establecidos, obligando a los operadores a revisar itinerarios, conexiones y fechas de salida.
Atrapada entre el fervor espiritual y la incertidumbre geopolítica, la peregrinación pende de un hilo, sujeta a las decisiones diplomáticas y militares de una región en crisis.