El Gobierno de España ha rechazado prestar apoyo militar a la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán y ha marcado distancia con Francia, Alemania y el Reino Unido, que han abierto la puerta a intervenir con “acciones defensivas” para proteger sus intereses en Oriente Próximo.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, defendió que la posición española se apoya en el derecho internacional, la desescalada y el retorno a la negociación. En esa línea, España ha trasladado su condena a los ataques iraníes, pero insiste en una respuesta diplomática y enmarcada en la legalidad internacional.
Morón y Rota: límites al uso de bases
La negativa española tiene consecuencias operativas: tras la decisión de Madrid, Estados Unidos retiró aviones —incluidos cisternas de reabastecimiento KC-135— desde las bases de Morón de la Frontera (Sevilla) y Rota (Cádiz), instalaciones de uso conjunto pero bajo soberanía española.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, recalcó que España no facilitará apoyo a operaciones unilaterales fuera del marco acordado y que, en ausencia de un paraguas multilateral, las bases se reservarán para fines compatibles con la legalidad internacional.
En paralelo, el Ejecutivo ha reforzado la seguridad de contingentes españoles desplegados en la región y trabaja en medidas de asistencia y eventual evacuación de ciudadanos españoles ante cancelaciones de vuelos y cierres de espacio aéreo.
El “E3” europeo eleva el tono
Mientras España se desmarca, Francia, Alemania y el Reino Unido —el llamado bloque E3— han señalado que considerarían acciones defensivas necesarias y proporcionadas para destruir en origen la capacidad de Irán de lanzar misiles y drones, y han indicado que coordinarán ese enfoque con Estados Unidos y aliados regionales.
La divergencia evidencia un debate interno en Europa sobre el alcance de la respuesta ante la escalada, con Madrid apostando por una salida política y por evitar que el conflicto se extienda aún más en Oriente Próximo, informó el Observado.