El 3 de marzo de 2026, los observadores del cielo de gran parte del mundo serán testigos de un espectacular evento celestial: un eclipse lunar total, a menudo llamado luna de sangre. Durante este fenómeno la Luna atravesará completamente la sombra de la Tierra, tiñéndose de un llamativo color rojo cobrizo durante casi una hora.
Las tres grandes religiones abrahámicas que son el islam, el cristianismo y el judaísmo, reconocen que en algunas ocasiones los eclipses son signos de Dios, que de alguna manera ayudan o quieren decirle algo al mundo, indicó Héctor Zagal, filósofo y escritor.
En el Islam, un eclipse puede ser un momento de orar, señaló al Washington Post Kaiser Aslam, del Centro para la Vida Islámica de la Universidad de Rutgers. “La oración del eclipse se basa en narraciones de dichos y acciones del profeta Muhammad (P y B)”, detalló.
El Profeta Muhammad (P y B), realizaba una oración especial que se llama 'oracion del eclipse' y muchos musulmanes en el mundo la realizan como la realizaba el profeta.
El Profeta (P y B) dijo: Ciertamente el sol y la luna son signos de Allah y ellos no se eclipsan por la muerte de alguien ni por su nacimiento, entonces cuando vean un eclipse, realizcen la oración y hagan súplicas hasta que haya terminado.
La palabra eclipse (jusuf) aparece en el Corán, en la sura Al-Qiyamah (la Resurrección), aleyas 6 a 10: "Él pregunta: «¿Cuándo es el Día de la Resurrección?». Cuando la vista esté nublada (por el miedo), y se eclipsa la Luna, y el Sol y la Luna se junten, ese Día el ser humano dirá: «¿Adónde huir?».
Expertos tanto católicos como protestantes destacan que la Biblia no habla en sí de un eclipse. “No podemos decir que el concepto y la palabra eclipse, como lo conocemos hoy, es manejado... mucho menos por el Antiguo Testamento, sobre todo en los textos proféticos que datan aproximadamente entre 800 y 500 años antes del nacimiento de Cristo”, destacó el padre católico Orlando Lugo a Noticias Telemundo.
“En la Biblia no hay astrología en particular: hay astronomía. Por ejemplo, cuando llegan los magos de oriente a ver a Jesús nacido, ellos siguen una estrella, pero no lo hacen astrológicamente, lo hacen astronómicamente”, explicó.
“En la religión protestante y todo el cristianismo, el entendimiento de un eclipse está basado más en la astronomía. Esa es la herencia que nosotros tenemos que es lo que nos separa de las diferentes mitologías”, añadió Pérez, quien imparte clases en el seminario metodista Juan Wesley, y en el de Cristo para las Naciones AR, en Monterrey, México.
Sin embargo, debido a que estos son eventos que se pueden predecir, “en las tres grandes religiones abrahámicas no hay ninguna justificación dogmática que hiciera de un eclipse un acontecimiento importante”, añadió Zagal, quien es afiliado al Opus Dei.
El Talmud, el libro rabínico que recoge discusiones sobre las leyes judías, ofrece bendiciones específicas para muchos fenómenos naturales, pero no para los eclipses a los que describe como “un mal presagio para el mundo”, según el Post.