Uno de cada tres españoles dice creer en Dios (37%), pero son bastantes más, dos de cada tres, los que creen en mayor o menor medida en la existencia del alma (63%) y en las energías (64%). Un número considerable cree en la astrología (42%) y en la reencarnación (37%). Y es relevante la práctica de actividades como meditar (40%), encender una vela o hacer una ofrenda con fines espirituales (37%) o hacer yoga (22%) y consultar el tarot (10%), según el barómetro de 2025 sobre religión y creencias en España (BREC), de la Fundación Pluralismo y Convivencia, dependiente del Ministerio de Presidencia.
Los más jóvenes son los menos católicos y los que menos rezan, pero son los que más creen en el alma y las energías
“La forma de relacionarse con la religiosidad ya no es una identidad clásica de sí o no, y que implica una continuidad, sino algo más fluido y cambiante”, señala Mar Griera, catedrática de Sociología de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), especializada en religión. Además, pierden peso las instituciones que podían organizar la vida de las personas, entre ellas las del ámbito religioso. “Incluso para los que se dicen religiosos la institución puede ser más cuestionada. La forma de vivir la religiosidad tradicional cambia, y también la espiritualidad, entendida como búsqueda de lo trascendente y de un sentido de la vida más allá de lo mundano.
Los jóvenes son los más alejados de la Iglesia, pero son más espirituales que las generaciones anteriores, como reflejó la última Encuesta Europea de Valores. También en el barómetro BREC, antes citado, son el grupo de edad que en menor número se definen como católicos, en el tramo de 18 a 24 años (29%) o el de 25-34 (31%), frente a un 59% entre los mayores de 65 años. Los de 18 a 24 años son también, de todas las generaciones, los que menos rezan (un 58% nunca) y menos van a misa (un 48% nunca), pero son los que en mayor número declaran una firme creencia en el alma (59%), las energías (45%), la astrología (29%) o la videncia (23%) y los que más consultan el tarot (23%).
Ruiz Andrés apunta a la complejidad del contexto vital de los jóvenes, la generación con mayor incidencia de problemas de salud mental. “Piensan que vivirán peor que sus padres y esa incertidumbre conecta con la pregunta espiritual, pero quizás, al no haber sido educados en el catolicismo, dan respuesta por otras vías, con espiritualidades no religiosas, la creencia en el alma, lo holístico, la meditación”, apunta.
Sobre el papel, uno de cada dos españoles se define como católico: un 46% de los encuestados en el BREC –con 4.742 entrevistas online–. Pero de estos, el 44% no se consideran personas espirituales ni interesadas en lo sagrado. Definirse como católicos es un “atajo mental”, dice Ruiz Andrés. “Para una gran parte de la población el catolicismo es el idioma más cercano para intentar descifrar espiritualmente el mundo, es lo que tienen a mano”, subraya.
La búsqueda de esas respuestas se refleja en un apartado sobre el propósito de la vida que incluye el barómetro BREC. Mar Griera, implicada de cerca en la encuesta, dice que les sorprendió que, en una lista de ocho factores que dan sentido a la vida, detrás de la familia (90%) y amistades (79%), la tercera opción fuera el crecimiento personal (78%). La cuarta fue el contacto con la naturaleza (71%).
La religión o espiritualidad quedó en último lugar (31%). “Muchas veces ese crecimiento personal se vincula a espiritualidad, o incluso a libros de autoayuda, un éxito de ventas desde hace unos años”, constata. Todo por esa idea, más mundana que trascendental, de estar en crecimiento constante.
Más católicos, y más devotos, en el PP que en Vox
Con un espectro demoscópico de más de medio siglo, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) refleja bien la secularización de la sociedad española: en 1978, se declaraba católico un 90% de los encuestados; en 1998, un 83%; en 2008, un 73%; en 2018, un 63%, y en 2026, un 54,5%. Por partidos, el PP es el que tiene el mayor número de votantes católicos y que más van a misa. Más que Vox. Y así ocurre en otros países.
"El votante de la extrema derecha se mueve por religión más en términos culturales e identitarios que estrictamente religiosos”, explica Rafael Ruiz Andrés. Para Vox, España es una sociedad católica y los inmigrantes amenazan las tradiciones. Pero al católico convencido hay postulados de la extrema derecha, como el trato hacia los inmigrantes, que le generan contradicciones, señala, y puede albergar reticencias, especialmente los católicos de izquierdas. “En Vox hay un uso más instrumental de la religión”, apunta Mar Griera, informó La Vanguardia.